El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, se preparaba para viajar a Islamabad con el fin de encabezar una nueva ronda de negociaciones con Irán cuando fue convocado de urgencia a la Casa Blanca. El alto el fuego temporal estaba por expirar, y el presidente Donald Trump reunió a su gabinete de seguridad para definir los próximos pasos.
Días antes, Washington había enviado a Teherán, por mediación de autoridades paquistaníes, una lista de condiciones que esperaba fueran aceptadas antes del viaje de Vance. Sin embargo, el Gobierno iraní no dio respuesta ni confirmó su participación en la segunda ronda de conversaciones.
Aunque Trump había asegurado esa misma mañana que no prolongaría la tregua y amenazó con retomar los bombardeos, por la tarde anunció una extensión del alto al fuego. La decisión fue adoptada tras una reunión con JD Vance, el secretario de Estado Marco Rubio, el secretario de Defensa Pete Hegseth, el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Dan Caine, y el director de la CIA, John Ratcliffe. También permanecieron en Washington los enviados Steve Witkoff y Jared Kushner, yerno del presidente.
Trump justificó la prórroga como una respuesta a una petición del jefe del Estado Mayor de Pakistán, mariscal Asim Munir, y del primer ministro Shehbaz Sharif, con quienes mantiene una relación cercana. Según explicó, mantendrá la tregua hasta que el Gobierno iraní, al que calificó de “gravemente dividido”, presente una propuesta unificada.
Washington considera que el liderazgo iraní se fragmentó tras el asesinato, el 28 de febrero, del líder supremo Alí Jameneí, lo que ha generado tensiones entre la Guardia Revolucionaria y los negociadores civiles. De acuerdo con Axios, los militares y diplomáticos iraníes difieren sobre la estrategia que debe seguir el país.
La extensión del alto al fuego busca dar tiempo a Mojtaba Jameneí, hijo y sucesor del líder supremo, para definir públicamente la dirección política del régimen. Trump, presionado por Israel y afectado por el creciente rechazo interno a la guerra —debido al gasto militar y al alza en los precios del combustible—, procura una salida a un conflicto que ha desestabilizado la economía global.
Aun así, no se trata de una tregua indefinida. Fuentes citadas por CNN afirmaron que Trump solo estaría dispuesto a conceder entre tres y cinco días para que los iraníes se reorganicen. Las tensiones persisten: Irán mantiene bloqueado el estrecho de Ormuz, mientras Estados Unidos sostiene un cerco naval sobre puertos iraníes. En el plano nuclear, Washington exige el fin del enriquecimiento de uranio y la renuncia al desarrollo armamentista; Teherán insiste en que su programa tiene fines pacíficos.
Trump dijo que las conversaciones podrían reanudarse el viernes en Islamabad. Las maletas de Vance siguen listas.




