El puertorriqueño Kike Hernández vivió un torbellino de emociones durante el séptimo juego de la Serie Mundial. En cuestión de segundos, pasó del pánico a la euforia cuando pensó que los Dodgers de Los Ángeles habían perdido el campeonato ante los Blue Jays de Toronto.
Durante una conversación con su compañero Mookie Betts en el pódcast «On Base With Mookie», Hernández recordó el momento en que cayó al suelo luego de chocar con el cubano Andy Pages mientras ambos intentaban atrapar un largo batazo de Ernie Clement. «Pensé que habíamos perdido», confesó el jardinero, al recordar cómo permaneció en el terreno convencido de que la pelota había caído.
“El estadio estaba en silencio, pero pensé que era mi mente protegiéndome de la decepción”, relató. Sin saber que Pages había logrado la atrapada, Hernández seguía tendido hasta que su compañero se acercó y le dijo: “Sí, la cogí”. Fue entonces cuando el boricua exclamó: “¡Vamos!”.
Horas antes, el viernes, Hernández había sido héroe al sellar con una doble matanza el sexto partido y forzar el decisivo. Pero en el séptimo juego estuvo a punto de convertirse en el villano involuntario de la noche. Finalmente, la atrapada de Pages mantuvo con vida a los Dodgers, quienes definieron el campeonato en la undécima entrada con un jonrón de Will Smith. El japonés Yoshinobu Yamamoto cerró el relevo forzando un doble play a Alejandro Kirk y sellando el título para Los Ángeles.
La fiesta se extendió todo el fin de semana, con celebraciones en Toronto y una multitudinaria caravana que culminó en el Dodger Stadium. “Fueron 24 horas de locura”, dijo Hernández, quien volvió a saborear el champán del campeonato por segundo año consecutivo.




