Congreso de EE.UU. enfrenta reclamos por mayor rendición de cuentas ante denuncias de abuso sexual

Las recientes renuncias de dos congresistas reavivan el debate sobre la cultura de acoso y abuso en el Capitolio.
Dos congresistas dimitieron esta semana en medio de acusaciones de conducta sexual inapropiada, pero las mujeres del Capitolio exigen más medidas para frenar los abusos

Washington – Dos congresistas estadounidenses dimitieron esta semana tras ser acusados de conducta sexual inapropiada con miembros de su personal, avivando los reclamos de mayor rendición de cuentas en el Capitolio.

Los representantes Eric Swalwell, demócrata de California, y Tony Gonzales, republicano de Texas, anunciaron con horas de diferencia su renuncia al Congreso, justo antes de que la Cámara retomara sus trabajos y cuando ambos enfrentaban la posibilidad de ser expulsados. Las salidas llegan años después de que el movimiento #MeToo expusiera una serie de casos de acoso en la política estadounidense.

“Hoy fue un punto de inflexión importante. El abuso de poder no debe ser aceptado, y menos en cargos públicos”, expresó la representante Alexandria Ocasio-Cortez. Por su parte, Teresa Leger Fernández, presidenta del Grupo de Mujeres Demócratas, señaló: “Podemos hacer que los hombres rindan cuentas cuando maltratan a las mujeres, y vamos a hacerlo más”.

Las acusaciones contra Swalwell datan de 2019 y 2024. Aunque el legislador negó haber incurrido en conductas inapropiadas, admitió haber cometido errores de juicio. Gonzales, en tanto, había reconocido una relación con una empleada que posteriormente se suicidó.

El Código de Conducta de la Cámara prohíbe las relaciones entre legisladores y personal. Tras el auge del #MeToo, se implementaron capacitaciones obligatorias y reformas para agilizar denuncias y obligar a los congresistas a pagar de su bolsillo las multas.

No obstante, la excongresista Jackie Speier, impulsora de esas reformas, advirtió que la impunidad persiste. “Lo que hacemos en el Congreso es básicamente mirar hacia otro lado”, dijo, exhortando al presidente de la Cámara, Mike Johnson, y al líder demócrata Hakeem Jeffries a reforzar las normas y crear entornos seguros para denunciar.

Los casos de abuso también han cobrado fuerza en paralelo a las investigaciones sobre Jeffrey Epstein. Legisladoras republicanas como Nancy Mace, Lauren Boebert y Marjorie Taylor Greene presionaron al Congreso para abrir los expedientes vinculados al caso. Mace, sobreviviente de una violación, exigió además la renuncia de Swalwell y Gonzales, así como la del congresista Cory Mills, investigado por mala conducta, y la de la representante demócrata Sheila Cherfilus-McCormick, acusada de irregularidades financieras.

El senador Rubén Gallego, amigo y aliado político de Swalwell, dijo entre lágrimas que confiaba en él y que, tras conocer las denuncias, adoptará medidas para prevenir cualquier conducta inapropiada en su entorno.

Para Speier, el problema radica en que cada uno de los 535 legisladores opera con autonomía sobre su personal, sin supervisión directa. “Hay un sentido del derecho que se apodera de muchos de estos miembros”, señaló. Desde que las reformas de 2018 obligaron a informar sobre acuerdos laborales, la Cámara ha realizado ocho pagos por un total de más de $400,000.

“Mientras las víctimas sigan calladas, la conducta continuará”, advirtió Speier, recordando que la cultura de silencio solo perpetúa los abusos.

La historia fue traducida del inglés y revisada por un editor antes de su publicación.

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