Wellington, Nueva Zelanda — Una intensa operación de rescate permitió reunir a la perra Molly, una border collie que pasó una semana perdida en un bosque tras un accidente sufrido por su dueña, Jessica Johnston, quien cayó desde una cascada de 180 pies en la Costa Oeste de la Isla Sur.
El 24 de marzo, un helicóptero localizó a Johnston herida con moretones y laceraciones en una zona rocosa del río Arahura, pero los rescatistas no pudieron llevar consigo a la perra. Molly permaneció desaparecida hasta el 31 de marzo, cuando fue encontrada desaliñada y hambrienta, apenas a unos metros del lugar del accidente.
Matt Newton, propietario de Precision Helicopters New Zealand, relató que, al saber del caso, contactó a Johnston en el hospital y se comprometió a buscar a su mascota: “Fui varias veces y no hubo resultado”. Sin embargo, junto a su familia, decidió organizar una recaudación de fondos para pagar nuevas horas de vuelo y equipos de búsqueda con imagen térmica. La solidaridad de desconocidos permitió reunir más de 6,300 dólares.
Con los recursos reunidos, Newton despegó acompañado de una enfermera veterinaria, voluntarios y un perro de rescate llamado Bingo. “Tuvimos suerte; en alrededor de una hora pudimos verla en la imagen térmica y luego a simple vista”, contó. El helicóptero descendió lo suficiente para permitir que un voluntario descendiera con Bingo, quien ayudó a calmar y guiar a Molly hacia un sitio seguro.
Newton cree que la perra sobrevivió cazando animales salvajes durante la semana que estuvo sola. “Creo que ella sabía lo que estábamos haciendo. No huyó y parecía feliz de ser rescatada”, añadió. Según el piloto, Molly estaba en “sorprendentemente buen estado”. Tras el rescate, el equipo y los voluntarios celebraron con una barbacoa improvisada.
Horas más tarde, Johnston llegó aún convaleciente al lugar para reencontrarse entre lágrimas con su fiel compañera. “Sin duda, recuperar a tu perro acelera un poco el proceso de recuperación”, expresó Newton, emocionado por el desenlace.




