El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó el jueves una orden ejecutiva que impondrá aranceles de hasta 100% a ciertos medicamentos patentados de empresas que no lleguen a acuerdos con su gobierno en los próximos meses.
Según la orden, las compañías que hayan firmado un acuerdo de precios de “nación más favorecida” y estén trasladando su producción a Estados Unidos tendrán un arancel de 0%. En cambio, las que no tengan acuerdos pero estén construyendo plantas en el país enfrentarán un arancel inicial de 20%, que aumentará al 100% en cuatro años.
Un alto funcionario indicó que las farmacéuticas tendrán entre 120 y 180 días para negociar antes de que entren en vigor los nuevos gravámenes. El gobierno, dijo, ya ha alcanzado 17 acuerdos de precios con grandes empresas, de los cuales 13 están firmados.
Trump justificó la medida como necesaria “para atender el potencial deterioro de la seguridad nacional que plantean las importaciones de productos farmacéuticos e ingredientes farmacéuticos”. El anuncio coincidió con el primer aniversario del llamado “Día de la Liberación”, cuando el mandatario presentó tarifas a casi todas las importaciones, parte de las cuales fueron anuladas por el Tribunal Supremo en febrero.
El director ejecutivo del grupo PhRMA, Stephen J. Ubl, advirtió que los nuevos impuestos “sobre medicamentos de vanguardia aumentarán los costos y podrían poner en riesgo miles de millones en inversiones en Estados Unidos”. Recordó que la mayoría de los medicamentos importados provienen de países aliados.
La medida también contempla aranceles del 15% sobre fármacos patentados procedentes de la Unión Europea, Japón, Corea del Sur y Suiza, y del 10% sobre los del Reino Unido, tarifa que podría reducirse a cero bajo futuros acuerdos comerciales.
Ese mismo día, Trump anunció actualizaciones a sus tarifas del 50% sobre el acero, el aluminio y el cobre. A partir del lunes, los aranceles se calcularán con base en el “valor aduanero total” pagado por los clientes estadounidenses. Los productos hechos completamente con estos metales seguirán gravados con 50%, mientras que los bienes que contengan menos del 15% de metal pagarán tarifas específicas por país. En productos con mayor contenido metálico, como lavadoras, se aplicará un arancel del 25% sobre su valor total.
Las órdenes del jueves se basan en la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962, la misma autoridad usada previamente por Trump para imponer tarifas a automóviles y madera. Esto ocurre después de que el Tribunal Supremo invalidara aranceles generales impuestos bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional de 1977.
Aunque el fallo del 20 de febrero representó un revés para su política económica, Trump ha seguido utilizando facultades legales para imponer gravámenes sectoriales y aplicó un arancel global del 10% a las importaciones, que durará solo 150 días. Varios estados ya han impugnado esa medida.
Trump sostiene que sus aranceles buscan recuperar la riqueza “robada” al país, reducir el déficit comercial y fomentar la manufactura local. Sin embargo, los críticos advierten que las tarifas han elevado costos para empresas y hogares en medio de una inflación persistente.




