Más allá de la preparación académica, una alianza de cuatro universidades católicas —localizadas en Puerto Rico, Nueva York, Texas e Illinois— busca reforzar su compromiso con la formación de profesionales íntegros, éticos y socialmente responsables.
Los presidentes de las instituciones destacaron que esta colaboración responde a una misión común: servir y transformar vidas dentro y fuera del aula. En un contexto de constantes desafíos para la educación superior, subrayaron que la formación humanista y el servicio a la comunidad son pilares que fortalecen la relevancia y sostenibilidad de estas universidades.
“Nos dedicamos a cambiar vidas”, expresaron al coincidir en que la educación católica no se limita a impartir conocimientos, sino que inspira a cada estudiante a contribuir significativamente en su entorno profesional y social.




