Cerca de 600 niños inmigrantes fueron recluidos en los últimos meses en un centro de detención familiar en Dilley, Texas, bajo condiciones preocupantes de alimentación, salud y bienestar mental. Documentos judiciales presentados revelan que muchos permanecen detenidos más allá del límite de 20 días establecido por la corte.
Entre los casos más notorios figura el de Liam Conejo Ramos, de cinco años, detenido junto a su padre tras ser arrestado en Minnesota por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en inglés). Su historia provocó protestas contra las políticas migratorias de la administración Trump, incluso entre los propios detenidos.
Durante diciembre y enero, el centro enfrentó brotes virales y largos encierros. Aunque el número de menores ha disminuido —actualmente unos 85, según el abogado Mishan Wroe del National Center for Youth Law—, las condiciones siguen siendo graves. A principios de febrero se observaban alrededor de 280 niños.
Los expedientes incluyen testimonios impactantes, como el de una adolescente de 13 años que intentó quitarse la vida después de que se le negaran sus medicamentos y el reencuentro con su madre. The Associated Press obtuvo documentos de alta que describen un intento de suicidio mediante cortes en la muñeca.
El caso forma parte de una demanda abierta en 1985 que derivó en el decreto de consentimiento Flores de 1997, el cual impone un máximo de 20 días de detención. No obstante, la administración Trump busca eliminar ese acuerdo. “Durante años, el decreto Flores ha sido una herramienta de la izquierda que desperdicia recursos”, indicó el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en inglés) en un comunicado, defendiendo que “estar detenido es una elección”.
Los abogados denunciaron además gusanos en la comida, deficiente atención médica y falta de asesoría legal. “Dilley sigue siendo un infierno”, dijo Leecia Welch, directora jurídica jefe de Children’s Rights. “Aunque haya menos niños, el sufrimiento continúa”.
Un informe del ICE indicó que 595 menores permanecieron detenidos más de 20 días en diciembre y enero. De ellos, 265 pasaron más de 50 días bajo custodia y 55 más de 100 días. Estas cifras superan las del año anterior, cuando se reportaron 400 niños retenidos fuera del límite. El DHS no respondió a solicitudes de comentario.




