Hawaii vive sus inundaciones más graves en más de 20 años, con miles de evacuados y daños multimillonarios. Las lluvias volvieron a caer sobre un suelo ya saturado por aguaceros recientes, lo que provocó desbordamientos, rescates y advertencias de nuevos episodios de precipitación intensa.
Aguas lodosas cubrieron amplias zonas de la costa norte de Oahu, un lugar conocido por el surf. Casas y vehículos fueron arrastrados, y más de 5,500 personas recibieron órdenes de evacuación al norte de Honolulu. Las autoridades alertaron sobre el riesgo de colapso de una presa centenaria y el Servicio Meteorológico Nacional emitió una advertencia de inundaciones repentinas.
El gobernador Josh Green estimó que los daños podrían superar los $1,000 millones, afectando aeropuertos, escuelas, carreteras, viviendas y un hospital en Kula, Maui. “Esto va a tener graves consecuencias para nosotros como estado”, afirmó. También informó que mantiene comunicación con la Casa Blanca, la cual prometió apoyo federal.
Aunque no se han reportado muertes ni personas desaparecidas, más de 200 personas fueron rescatadas y al menos diez fueron hospitalizadas por hipotermia. La Guardia Nacional y el Departamento de Bomberos de Honolulu evacuaron por aire a 72 menores y adultos de un campamento juvenil en la costa oeste de Oahu.
El alcalde de Honolulu, Rick Blangiardi, reconoció que los daños son “catastróficos” y advirtió que aún se desconoce la magnitud total de la destrucción. Partes de Oahu registraron entre 20 y 30 centímetros de lluvia en una noche, y en el pico de Kaala se acumularon hasta 40 centímetros. Se espera que durante los próximos días caigan entre 15 y 20 centímetros adicionales.
Los expertos atribuyen estas lluvias extremas a los sistemas conocidos como “Kona lows”, que traen aire húmedo desde el sur o suroeste, y advierten que su frecuencia ha aumentado debido al cambio climático.
Entre las mayores preocupaciones se encuentra la represa de Wahiawa, construida en 1906 y considerada de “alto potencial de peligro”. Autoridades locales informaron que estuvo “en riesgo de falla inminente” y que los niveles de agua alcanzaron casi su capacidad máxima antes de comenzar a bajar ligeramente.
La presa pertenece a Dole Food Company, que ha recibido múltiples notificaciones por deficiencias de seguridad desde 2009. El estado aprobó en 2023 una ley para adquirirla, con una asignación de más de $26 millones para reparaciones, aunque el traspaso aún está pendiente. “La represa continúa operando según lo diseñado, sin indicios de daños”, indicó Dole en un comunicado.
Hawaii supervisa actualmente 132 represas, la mayoría construidas durante la era de la industria azucarera. Las autoridades mantienen la vigilancia ante el pronóstico de más lluvias en los próximos días.




