Como antesala al Día de los Fieles Difuntos, una decena de adolescentes de la Arquidiócesis de San Juan de la Iglesia católica recorrió este sábado el cementerio La Piedad, en Cupey, con el propósito de orar por las personas que han perdido seres queridos. La actividad formó parte de la “Misión Esperanza”, iniciativa que se realiza desde 2020 en Puerto Rico.
“Es una experiencia muy bonita, porque es una comunidad que se une para orar por los necesitados, los que están sufriendo por los que se han ido al cielo. Es bonito ver el impacto que le puede dar a alguien una simple oración”, expresó Natalia Adames, de 16 años, miembro de la Pastoral Juvenil Arquidiocesana.
Adames participó por segunda ocasión en esta jornada, que fomenta el acompañamiento comunitario y el intercambio entre generaciones en un contexto de creciente desesperanza y violencia. Recordó que el año pasado acompañaron a una mujer que compartió historias sobre su madre fallecida y las dificultades que enfrentó tras el huracán María, en 2017.
El grupo, que vistió camisas verdes diseñadas por los propios jóvenes, colaboró con Servicios Funerarios Católicos para celebrar esta edición de la actividad. La “Misión Esperanza” surgió en plena pandemia de COVID-19 por iniciativa del arzobispo de San Juan, monseñor Roberto González.
“Todos los años se hacen convocatorias en cementerios municipales. En años anteriores lo hemos hecho en cementerios nacionales, pero este año, por el cierre del gobierno federal, están cerrados”, explicó el diácono Enrique Resto.
La jornada comenzó con una misa por los Fieles Difuntos oficiada por el padre Raúl Galarza, de la Parroquia San Francisco. Pese a la lluvia, los jóvenes permanecieron en el lugar hasta las 4:00 p.m., ofreciendo oraciones y abrazos a quienes visitaban las tumbas.
Galarza destacó que la celebración busca promover la cercanía y el acompañamiento ante la soledad de muchos adultos mayores en el país. “Ellos también recuerdan a sus seres queridos que han partido. En este día en que conmemoramos a todos los santos y difuntos, es importante mantener viva la esperanza de que nos encontraremos algún día en esa patria del cielo”, dijo.
El diácono Resto señaló que la actividad se replicó en cementerios de Bayamón, Guaynabo, Toa Baja y San Juan. “Ellos se conmueven mucho. Escuchamos historias de madres que perdieron hijos o personas que han perdido a su esposo. Nunca nadie nos ha negado la oración, pero siempre les explicamos de antemano”, comentó.
Los nombres de las personas fallecidas recordadas durante las oraciones serán presentados en la misa del domingo a las 11:00 a.m., presidida por monseñor González en la catedral de San Juan.




