Oklahoma City – El senador Markwayne Mullin, de Oklahoma, ha sido nominado por Donald Trump para reemplazar a Kristi Noem como secretario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS). Su relación con el presidente se remonta a un difícil momento en 2020, cuando su hijo sufrió una grave lesión cerebral. Trump, conmovido por la historia, ofreció apoyo a la familia y financió parte del tratamiento médico. “Alguien que ama a tus hijos, lo amarás para siempre”, dijo Mullin en un mitin en 2024.
Ahora, a sus 48 años, Mullin se prepara para integrarse al gabinete del presidente al frente de una agencia clave en la política migratoria, después del despido de Noem. La designación reafirma la importancia que Trump otorga a la lealtad personal y a la confianza dentro de su administración.
Durante su audiencia de confirmación en el Senado, Mullin relató entre lágrimas cómo su hijo tuvo que reaprender tareas simples tras el accidente. “Trump llamaba constantemente para preguntar por él, aun en medio de su campaña”, contó. Según su exjefe de gabinete, Mike Stopp, Mullin es de los pocos que pueden disentir de Trump sin perder su respeto.
Antes de su carrera política, Mullin dirigía una empresa de fontanería. En 2012, frustrado por los requisitos de la Ley de Asistencia Asequible, se postuló y ganó fácilmente un escaño en la Cámara de Representantes. Tras prometer servir solo tres términos, renovó su aspiración en 2018 y permaneció hasta 2023, cuando llegó al Senado.
Aunque es firme defensor del movimiento MAGA, Mullin ha cultivado amistades con demócratas, en parte por su afición al deporte. En el gimnasio del Congreso compartió entrenamientos con figuras como Joe Kennedy III, Tulsi Gabbard y Noem. El representante demócrata Josh Gottheimer lo describió como alguien dispuesto a escuchar y dialogar, y asistió a su audiencia de confirmación en apoyo.
Mullin también protagonizó un tenso momento en 2023 con Sean O’Brien, líder de la Hermandad Internacional de Camioneros, con quien hoy mantiene una amistad. En el Senado, ha sido un puente de comunicación entre facciones republicanas y un vocero frecuente de las posturas de Trump. Apoyó su intento de impugnar las elecciones de 2020, aunque aquel día ayudó a proteger a otros legisladores durante el asalto al Capitolio.
Firme partidario de las políticas migratorias de Trump, Mullin respaldó la construcción del muro en la frontera con México y defendió a los agentes federales en casos polémicos. En una entrevista televisiva, llegó a afirmar que los hijos de inmigrantes indocumentados nacidos en EE. UU. deberían ser deportados junto a sus padres. Sin embargo, amigos cercanos señalan que como empresario contrató y ayudó a trabajadores inmigrantes a obtener la ciudadanía.
Si es confirmado, Mullin se convertirá en el primer ciudadano de la Nación Cherokee en dirigir el DHS, donde tendría autoridad sobre la capacitación de agentes migratorios. Expertos como Patrice Kunesh, de la Brookings Institution, esperan que fomente un diálogo más directo con las comunidades tribales y mejore la identificación de sus documentos oficiales.
“Escuchar directamente a los líderes tribales sería increíblemente importante”, subrayó Kunesh. La nominación de Mullin representa un nuevo capítulo en la alianza personal y política entre el presidente Trump y uno de sus más cercanos colaboradores.




