NUEVA YORK – El número real de muertes causadas por la pandemia de COVID-19 en Estados Unidos habría sido mucho mayor que el recuento oficial, según un estudio publicado en la revista Science Advances que revela amplias disparidades en las muertes no contabilizadas.
Entre 2020 y 2021, se registraron oficialmente unas 840,000 muertes por COVID-19. Sin embargo, los investigadores, utilizando herramientas de inteligencia artificial, estiman que ocurrieron unas 155,000 muertes adicionales que no fueron reconocidas en los certificados de defunción, lo que representa alrededor del 16% de casos no contados durante ese periodo.
El análisis identificó que las muertes no diagnosticadas eran más comunes entre personas hispanas y de comunidades de color, especialmente en los primeros meses de la pandemia y en estados del sur y suroeste como Alabama, Oklahoma y Carolina del Sur.
Andrew Stokes, de la Universidad de Boston y autor principal del estudio, advirtió que el anticuado sistema estadounidense de investigación de defunciones contribuyó a la falta de precisión en los registros, particularmente fuera de las grandes ciudades. Parte del problema radica en que en muchos lugares las investigaciones dependen de médicos forenses electos sin formación especializada.
La coautora Elizabeth Wrigley-Field, de la Universidad de Minnesota, explicó que al inicio de la crisis sanitaria muchas muertes ocurrieron fuera de hospitales, donde no se practicaban pruebas por la falta de disponibilidad. Además, las tensiones políticas y la desinformación influyeron en la determinación de las causas de muerte, y algunos médicos forenses recibieron presiones familiares para no consignar el COVID-19 en los certificados.
Steven Woolf, de la Universidad Virginia Commonwealth, quien no formó parte del estudio, señaló que las desigualdades siguen vigentes: “Las personas marginadas siguen muriendo en proporciones desproporcionadas porque no pueden acceder a la atención sanitaria”.
Según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, más de 1.2 millones de personas han muerto por COVID-19 desde el inicio de la pandemia, y más de dos tercios de esas muertes ocurrieron en 2020 y 2021. No obstante, el conteo oficial ha sido objeto de controversia, alimentada por afirmaciones falsas en redes sociales y comentarios del presidente Donald Trump en 2020, quien compartió publicaciones que minimizaban el número de muertes, luego retiradas por Twitter.
Los expertos reconocen que también hubo fallecimientos indirectos vinculados a la pandemia —como pacientes que no recibieron atención médica o personas que murieron por sobredosis—, pero este estudio se enfocó exclusivamente en quienes contrajeron el virus. Para detectar los casos no registrados, el equipo utilizó aprendizaje automático para comparar patrones en certificados de defunción y estimar cuáles muertes fuera de hospitales pudieron atribuírsele al COVID-19.
La investigación aporta una visión más completa del impacto real del virus y del peso de las desigualdades sociales en la mortalidad durante la emergencia sanitaria.
(Traducido con herramienta de inteligencia artificial y revisado por un editor.)




