Shigeaki Mori, superviviente japonés de la bomba atómica de Hiroshima e historiador, falleció a los 88 años. Fue reconocido mundialmente por el abrazo que le dio el entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, durante su visita histórica a la ciudad hace una década.
Nacido en 1937, Mori tenía ocho años cuando sobrevivió al ataque del 6 de agosto de 1945, a apenas 2.5 kilómetros de la explosión. Tres décadas más tarde descubrió un hecho poco conocido: algunos prisioneros de guerra estadounidenses habían muerto por la bomba lanzada por su propio país.
Trabajando como empleado de oficina, dedicó años a investigar archivos oficiales de Japón y Estados Unidos. Localizó a 12 prisioneros de guerra estadounidenses y escribió a sus familias, que desconocían el destino de sus seres queridos.
El ataque atómico sobre Hiroshima destruyó la ciudad y mató instantáneamente a decenas de miles de personas. Al finalizar 1945, la cifra de muertos ascendía a unas 140,000 personas. Una segunda bomba, sobre Nagasaki, causó otras 70,000 muertes.
En 2008, Mori publicó el libro “El secreto de los prisioneros de guerra estadounidenses muertos por la bomba atómica”, obra que le valió el prestigioso premio Kikuchi Kan y que luego fue traducida al inglés.
Los editores de la versión inglesa confirmaron su fallecimiento el domingo, mientras medios japoneses informaron que murió en un hospital de Hiroshima. Su investigación llevó finalmente al reconocimiento oficial de Estados Unidos sobre la muerte de los 12 prisioneros de guerra identificados.
“La investigación a la que dediqué más de 40 años no era sobre personas del país enemigo. Se trataba de seres humanos”, expresó Mori en una de sus últimas declaraciones, reflejando el espíritu humanista que guió su vida y su trabajo.




