Los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán, se mantienen al margen mientras el conflicto se extiende por Oriente Medio, una postura que despierta interrogantes sobre cuándo y por qué decidirán involucrarse. Mientras Teherán lanza ataques con misiles y drones contra bases estadounidenses y objetivos en el golfo Pérsico, el nuevo líder supremo, el ayatolá Mojtaba Jameneí, ha dejado entrever que podrían abrirse nuevos frentes de guerra.
Hasta ahora, los hutíes se han mostrado reacios a unirse al conflicto, en parte por temor a asesinatos de sus líderes, divisiones internas y la escasez de armas. Sin embargo, analistas advierten que esto podría cambiar, ya que Irán intenta presionar las rutas mundiales de petróleo con potenciales ataques hutíes. El grupo ya ha demostrado su capacidad al atacar instalaciones petroleras en Arabia Saudí.
La influencia iraní en la región se ha reforzado a través de grupos aliados en Gaza, Siria, Líbano, Irak y Yemen. Hezbollah y milicias iraquíes ya combaten, mientras los hutíes limitan su acción a protestas y declaraciones. Armados por Irán, los hutíes tomaron Saná en 2014 y sostienen desde entonces una guerra civil con el gobierno respaldado por Arabia Saudí.
Ahmed Nagi, analista del International Crisis Group, asegura que el distanciamiento hutí responde a una estrategia coordinada con Teherán. Según él, Irán busca desplegar su poder de forma gradual. Funcionarios hutíes revelaron a The Associated Press que sus reservas de armas se redujeron tras la guerra entre Israel y Hamas, aunque aún mantienen un importante arsenal de drones.
El líder Abdulmalik al-Houthi ha afirmado que el grupo “tiene el dedo en el gatillo” y está preparado para intervenir. Farea al-Muslimi, investigador de Chatham House, opina que si los hutíes entran en combate, atacarían el transporte marítimo en el mar Rojo y el golfo de Adén, así como posiblemente a Israel o infraestructuras petroleras.
En Yemen, la decisión de unirse a la guerra podría verse afectada por los conflictos internos y la oposición pública. Estados Unidos ha emitido advertencias, a través de mediadores omaníes, para que los hutíes no participen, mientras sus líderes extreman precauciones ante posibles ataques israelíes.
Expertos indican que, por ahora, los hutíes carecen de incentivos o capacidad militar para abrir un nuevo frente. Sin embargo, si perciben una amenaza existencial para Irán o una oportunidad estratégica favorable, su postura podría cambiar, reconfigurando nuevamente el mapa del conflicto en Medio Oriente.




