Ginebra — Un panel de expertos independientes respaldado por la ONU concluyó que el discurso de odio racista del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, junto con la represión de la inmigración en el país, ha provocado graves violaciones de los derechos humanos.
El Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial, con sede en Ginebra, emitió su decisión e instó a Estados Unidos a suspender las operaciones de control migratorio en escuelas, hospitales e instituciones religiosas. Aunque la resolución no es jurídicamente vinculante, insta a que el país cumpla sus compromisos internacionales.
El comité expresó su profunda preocupación por el lenguaje despectivo hacia migrantes, refugiados y solicitantes de asilo. Según el grupo, la retórica de Trump y otros líderes políticos ha contribuido a la discriminación racial y a delitos de odio. “Retratarlos como delincuentes o como una carga, especialmente desde la presidencia, puede incitar a la discriminación y la violencia”, señaló el comunicado.
En contraste, la portavoz de la Casa Blanca, Olivia Wales, desestimó el informe y lo calificó de parcial. “A nadie le importa lo que piensen los ‘expertos’ de la ONU, porque los estadounidenses viven en un país más seguro y fuerte que nunca”, afirmó, defendiendo las políticas de seguridad fronteriza de Trump.
El informe también apunta al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas y al Servicio de Aduanas y Protección de Fronteras por elaborar perfiles raciales y aplicar controles arbitrarios. Además, denuncia violaciones del derecho internacional por el uso de fuerza letal durante la Operación Metro Surge, en la que murieron ocho personas, entre ellas Alex Pretti y Renee Good.
La comisión exige al país revisar sus políticas migratorias para garantizar el respeto a los derechos humanos y suspender operaciones en lugares sensibles. Asimismo, repreende la negación de servicios básicos como salud y educación a personas detenidas.
El panel recordó que no es la primera vez que hace señalamientos similares; ya lo había hecho en 2014, tras las protestas de Black Lives Matter, y en 2020 tras la muerte de George Floyd. Estados Unidos ratificó la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial en 1994.
La administración Trump ha hecho de las deportaciones y el endurecimiento migratorio parte central de su segundo mandato, justificando las medidas por motivos económicos y de seguridad. Sin embargo, los expertos de la ONU advierten que estas acciones han exacerbado la discriminación y las tensiones raciales en el país.




