Nueva York — Estados Unidos enfrenta una inusual crisis monetaria: la escasez de centavos. La medida del presidente Donald Trump de suspender la producción de la moneda de un centavo a inicios de año comienza a generar serias dificultades en el comercio minorista. Tiendas de conveniencia, supermercados y bancos reportan que no pueden ofrecer cambio exacto y han empezado a racionar sus últimas reservas.
El cierre repentino de la acuñación sin aviso ni guía federal tomó por sorpresa a los negocios. En algunos casos, las empresas han lanzado promociones inusuales: la cadena Sheetz ofreció refrescos gratis a quien entregara 100 centavos. Otras, como Kwik Trip, redondean hacia abajo los pagos en efectivo, lo que podría representar pérdidas de hasta $3 millones este año. «Es un montón de cambio», admitió Dylan Jeon, de la Federación Nacional de Minoristas.
Trump justificó la medida indicando que producir un centavo costaba 3.7 centavos y que el níquel costaba 13.8 centavos, según datos de 2024. “Saquemos el despilfarro del presupuesto, aunque sea de centavo en centavo”, escribió el expresidente en su red social Truth Social. El Departamento del Tesoro prevé ahorrar $56 millones al eliminar la moneda, aunque el cambio está afectando a bancos, minoristas y consumidores.
La Casa de la Moneda emitió más de 3,200 millones de centavos en su último año de operación. Sin embargo, gran parte de esas monedas no circulan; los estadounidenses tienden a guardarlas, por lo que la demanda siempre fue superior a la oferta. Con la producción detenida desde junio y los últimos envíos distribuidos en agosto, muchos bancos han agotado sus existencias. “Nos avisaron que habría reducción en los envíos, pero no sabíamos que ya no recibiríamos más”, explicó Troy Richards, del Guaranty Bank & Trust Co.
La logística también complica la situación: un tercio de las 170 terminales de monedas que administra la Reserva Federal dejaron de aceptar o entregar centavos, impidiendo que las regiones con excedentes los redistribuyan. Mientras, las leyes en varios estados prohíben redondear los precios, lo que expone a los comercios a posibles demandas. Para evitar problemas, algunos optan por donar los centavos sobrantes a obras benéficas.
El Congreso evalúa la “Ley de los Centavos Comunes”, que autorizaría redondear las compras en efectivo al níquel más cercano, hacia arriba o hacia abajo. Sin embargo, el Departamento del Tesoro aún no ha emitido pautas sobre cómo manejar la transición que, según analistas, debió planificarse gradualmente, como hicieron Canadá y el Reino Unido cuando eliminaron sus monedas de baja denominación.
“Llevamos décadas pidiendo acabar con el centavo, pero no de esta forma”, lamentó Jeff Lenard, de la Asociación Nacional de Tiendas de Conveniencia. Los sectores bancario y minorista exigen ahora claridad al gobierno federal sobre cómo afrontar una escasez que podría complicarse durante las próximas temporadas de compras.




