Estados Unidos e Israel confirmaron el sábado una ofensiva militar contra Irán, tras semanas de amenazas de acción conjunta. Según reportes internacionales, se registraron explosiones en Teherán y en otras ciudades del país.
En un mensaje televisado, el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció ataques de “gran envergadura” con el objetivo de “eliminar amenazas inminentes” generadas por Irán. “La hora de su libertad está al alcance de la mano”, declaró, al tiempo que ofreció a los dirigentes militares iraníes “inmunidad” o una “muerte segura”. Trump explicó que la operación busca destruir la industria de misiles y la Marina de la república islámica.
Por su parte, el Ministerio de Defensa israelí anunció un “ataque preventivo” para “eliminar las amenazas que pesan sobre el Estado de Israel”. Poco después, periodistas de AFP reportaron dos fuertes detonaciones en Teherán y columnas de humo en zonas del centro y este de la capital. La agencia Fars indicó que “la naturaleza de las explosiones sugiere un ataque con misiles”.
La agencia Isna informó que una de las columnas se observó cerca del barrio Pasteur, donde se ubican la residencia del guía supremo y la sede de la presidencia. El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, se encuentra “sano y salvo”, según la agencia oficial Irna. También se registraron explosiones en Isfahán, Qom y Karaj.
Ante los ataques, el Departamento de Aviación Civil iraní ordenó el cierre del espacio aéreo y las comunicaciones sufrieron fuertes interrupciones, con cortes telefónicos y una conexión a internet inestable, de acuerdo con AFP.
En Israel, las autoridades activaron un “estado de emergencia especial e inmediato” ante la posibilidad de un ataque de misiles o drones iraníes. El Ministerio de Transportes cerró el espacio aéreo a vuelos civiles y pidió a los viajeros evitar los aeropuertos. Las escuelas en Jerusalén permanecerán cerradas hasta el lunes a las 18:00 GMT.
Las hostilidades surgen tras una tercera ronda de conversaciones entre Estados Unidos e Irán bajo mediación de Omán, considerada el último intento diplomático para evitar una escalada bélica. Washington sostiene que busca impedir que Irán desarrolle armas nucleares, algo que Teherán ha negado reiteradamente.
El 19 de febrero, Trump había dado un plazo de “10 a 15 días” para determinar si era posible alcanzar un acuerdo o si recurriría a la fuerza. En enero, la república islámica enfrentó intensas protestas reprimidas con violencia, lo que elevó las tensiones con Washington. En ese momento, Trump había advertido que intervendría “para ayudar al pueblo iraní”.
La confrontación actual revive los ecos del conflicto de junio de 2025, cuando Israel e Irán se enfrentaron durante doce días tras un ataque israelí contra el alto mando militar iraní y sitios nucleares. En esa ocasión, Estados Unidos también participó en los bombardeos contra instalaciones vinculadas al programa nuclear de Teherán.




