Pakistán bombardeó este viernes varias ciudades afganas, incluida Kabul, y declaró una “guerra abierta” al gobierno talibán, en una seria escalada tras días de enfrentamientos fronterizos. “Nuestra paciencia ha llegado al límite. A partir de ahora, es la guerra abierta entre nosotros y ustedes”, declaró el ministro de Defensa pakistaní, Khawaja Asif, en la red social X.
Poco después, el portavoz talibán Zabihulá Mujahid pidió resolver el conflicto “a través del diálogo”. Sin embargo, periodistas de AFP reportaron explosiones y el sobrevuelo de cazabombarderos sobre Kabul y Kandahar en la madrugada.
La tensión entre ambos países, antes aliados bajo intereses comunes, se ha deteriorado en los últimos meses. Pakistán, que posee armamento nuclear, acusa a los talibanes de permitir la presencia de grupos armados que atacan su territorio, algo que Kabul niega.
En el paso fronterizo de Torkham se registraron intensos disparos de artillería y los combates alcanzaron el campo de refugiados de Omari. “Los niños, las mujeres y los ancianos corrían. Vi sangre, hirió a varios niños y mujeres”, relató a la AFP Gander Khan, un repatriado afgano. Otro testigo afirmó que algunos menores desaparecieron en medio del caos.
Las fuerzas afganas habían lanzado la noche anterior una ofensiva contra tropas pakistaníes, en respuesta —según Kabul— a bombardeos del fin de semana anterior. El ministro del Interior pakistaní, Mohsin Naqvi, defendió los ataques como una “respuesta adecuada”.
Irán y China expresaron preocupación y ofrecieron mediar. Teherán propuso “facilitar el diálogo”, mientras Pekín instó a “mantener la calma, lograr un alto el fuego lo antes posible y evitar más derramamiento de sangre”.
Ambos gobiernos ofrecen versiones opuestas: Mujahid afirmó que “decenas de soldados pakistaníes” murieron o fueron capturados, mientras el primer ministro Shehbaz Sharif lo negó y aseguró que Pakistán infligió “graves pérdidas” al lado afgano.
La frontera entre los dos países ha estado parcialmente cerrada desde combates en octubre que dejaron más de 70 muertos. Pese a intentos de mediación de Catar y Turquía, no se ha logrado un acuerdo duradero. En paralelo, grupos del Estado Islámico en Khorasan operan en la región, alimentando aún más la inestabilidad.
Desde su regreso al poder en 2021, los talibanes mantienen una versión estricta de la ley islámica, que ha limitado severamente los derechos de las mujeres y niñas a estudiar o trabajar.




