El Pentágono está concentrando la mayor fuerza de buques de guerra y aviones estadounidenses en Oriente Medio en décadas, incluidos dos grupos de ataque de portaaviones. La medida ocurre mientras el presidente Donald Trump advierte sobre una posible acción militar contra Irán si fracasan las negociaciones sobre su programa nuclear. “No es fácil llegar a un acuerdo significativo con Irán, y tenemos que hacerlo. De lo contrario, pasan cosas malas”, expresó Trump.
Expertos señalan que la administración Trump contempla varias opciones militares, desde ataques quirúrgicos hasta acciones dirigidas contra el ayatolá Ali Jamenei. Sin embargo, advierten que una ofensiva podría provocar feroces represalias iraníes, escalando hacia un conflicto regional.
Ali Vaez, del International Crisis Group, opinó que “será muy difícil hacer un ataque único, porque los iraníes responderían de una manera que haría inevitable un conflicto total”.
Entre los despliegues confirmados están los portaaviones USS Abraham Lincoln y USS Gerald R. Ford, acompañados por destructores de misiles guiados y más de 10,000 militares adicionales. Con estos movimientos, la presencia naval estadounidense en la región alcanza al menos 16 buques.
También se ha reforzado la fuerza aérea con más de 100 cazas F-35, F-22, F-15 y F-16 enviados desde Estados Unidos y Europa. La Military Air Tracking Alliance reportó además el tránsito de más de 100 camiones cisterna y 200 aviones de carga rumbo a Oriente Medio. Parte del contingente incluye 12 cazas furtivos F-22 reubicados en Israel.
Imágenes satelitales de la base Muwaffaq Salti en Jordania muestran más de 50 aeronaves adicionales, mientras que seis aviones E-3 de alerta temprana se reubican en Arabia Saudí. Según el Mando Central, estos despliegues buscan “mejorar la preparación para el combate y promover la estabilidad regional”.
La magnitud del operativo recuerda las movilizaciones anteriores al bombardeo de instalaciones nucleares iraníes en junio pasado. Irán respondió entonces con el lanzamiento de misiles hacia la base aérea de Al Udeid, en Qatar.
Analistas destacan que, aunque se trata de la mayor concentración militar desde 2003, no hay una fuerza terrestre comparable a la de la invasión de Irak. “Existen límites sustanciales al paquete actual de fuerzas”, señaló Seth Jones, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.
Michael O’Hanlon, de la Brookings Institution, indicó que las fuerzas están diseñadas para posibles ataques contra Irán y para repeler eventuales represalias. Otros expertos creen que Teherán podría responder atacando blancos israelíes o estadounidenses en la región.
Ali Vaez advirtió que Irán “ha llegado a la conclusión de que la única forma de detener este ciclo es infligir un daño significativo a Estados Unidos e Israel, aunque implique un alto costo”. Behnam Ben Taleblu, de la Fundación para la Defensa de las Democracias, agregó que el arsenal de misiles iraní podría actuar como disuasivo, aunque también como un incentivo para una respuesta militar más amplia por parte de Trump.




