Louisville, Kentucky– La Agencia de Protección Ambiental (EPA, en inglés) anunció la flexibilización de los límites de emisión de mercurio y otras sustancias tóxicas de las plantas eléctricas de carbón. La iniciativa, impulsada por la administración Trump, busca revitalizar la industria de combustibles fósiles mediante la reducción de regulaciones ambientales.
Las emisiones provenientes de centrales de carbón y petróleo están asociadas con daños al desarrollo cerebral infantil, infartos y otros problemas de salud en adultos. Además, estas plantas son fuente importante de gases de efecto invernadero. La EPA comunicó el cambio durante un evento en la planta Mill Creek Generating Station, ubicada a orillas del río Ohio, en Louisville, Kentucky.
“El ajuste corrige errores de la administración anterior y devuelve al sector a las normas MATS originales, garantizando un suministro energético más competitivo”, indicó David Fotouhi, administrador adjunto de la EPA. Según la agencia, la medida generará ahorros de cientos de millones de dólares.
La norma revierte parte de las regulaciones adoptadas en 2012 por la administración Obama que habían logrado reducir las emisiones de mercurio en casi un 90%. El gobierno de Biden intentó reforzarlas antes de que la actual administración las eliminara nuevamente.
Organizaciones ambientalistas criticaron la decisión, argumentando que el endurecimiento de las normas anteriores salvó vidas y mejoró la salud de las comunidades cercanas a plantas de carbón. En contraste, representantes del sector energético aseguraron que las regulaciones más estrictas elevaban los costos operacionales, poniendo en riesgo la viabilidad de muchas plantas.
Michelle Bloodworth, directora ejecutiva de America’s Power, celebró la medida. “La derogación de la regla 2024 MATS es clave para mantener un suministro eléctrico fiable y asequible que sostenga la economía del país”, dijo.
En los últimos meses, la administración Trump ha impulsado varias acciones destinadas a eliminar protecciones ambientales y frenar el cierre de centrales de carbón, argumentando que son esenciales para garantizar la estabilidad del sistema eléctrico, especialmente ante el aumento de demanda por nuevos centros de datos.
Por otro lado, la EPA revocó recientemente la conclusión de que el cambio climático constituye una amenaza para la salud pública, debilitando así la base legal de muchas políticas ambientales federales. En un gesto simbólico, el presidente Donald Trump fue distinguido por un grupo de mineros como “Campeón indiscutible del carbón limpio y hermoso”.
Gina McCarthy, exadministradora de la EPA bajo el gobierno de Barack Obama, lamentó la decisión: “Al debilitar los límites de contaminación, están echando por tierra los esfuerzos por mantener saludables a nuestras comunidades y a las próximas generaciones”.




