Buenos Aires — El debate en el Congreso de Argentina sobre el polémico proyecto de reforma laboral impulsado por el presidente Javier Milei estuvo acompañado este jueves por una huelga general y multitudinarias protestas en las calles, reprimidas por la policía.
La Confederación General del Trabajo (CGT), la mayor central sindical del país, afirmó que la medida de fuerza de 24 horas —la cuarta desde que Milei asumió a finales de 2023— alcanzó un acatamiento del 90%. “Esta huelga ha sido de un enorme acatamiento, de más del 90% de la actividad detenida”, aseguró Jorge Sola, uno de los secretarios generales de la CGT, al denunciar la pérdida de 400 empleos formales por día desde el inicio del actual gobierno.
La medida paralizó sectores de la administración pública, la industria, el comercio exterior y el transporte. Según la Cámara de Líneas Aéreas de Argentina, se cancelaron unos 400 vuelos, afectando a cerca de 64,000 pasajeros. En tanto, las principales asociaciones empresariales respaldaron la reforma y pidieron evitar “acciones que profundicen la incertidumbre”. La Universidad Argentina de la Empresa estimó las pérdidas económicas del paro en $489 millones, alrededor del 20% de la producción diaria nacional.
Aunque la CGT no convocó movilizaciones, la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA), grupos sociales y partidos de izquierda marcharon hacia el Congreso en Buenos Aires mientras la Cámara de Diputados debatía la reforma. “Creemos que, si luchamos, podemos ganar. Ahora queremos que la CGT continúe con un plan de lucha de 36 horas”, expresó Mónica Schlotthauer, dirigente ferroviaria.
Las tensiones aumentaron cuando manifestantes intentaron derribar un vallado del Congreso, provocando la intervención de las fuerzas de seguridad con camiones hidrantes y gases lacrimógenos. Según fuentes oficiales, hubo doce detenidos —cuatro por fuerzas federales y ocho por la policía de la capital— y al menos tres personas resultaron heridas.
El proyecto, denominado de “modernización laboral”, modifica de manera sustancial las relaciones de trabajo en un país con altos índices de informalidad. Entre otros puntos, reduce las indemnizaciones por despido, crea un Fondo de Asistencia Laboral para cubrir cesantías, cambia el régimen de vacaciones y horas extra, y limita el derecho a huelga. “Esta reforma esclavista nos quiere hacer retroceder al siglo XIX”, denunció Mercedes de Mendieta, exdiputada y dirigente del partido Izquierda Socialista.
Tras su paso por la Cámara Baja, el texto regresará al Senado para una nueva revisión, ya que sufrió cambios respecto a la versión aprobada el pasado 12 de febrero.




