WASHINGTON D.C. – El cierre parcial del gobierno de Estados Unidos, que este viernes cumple un mes, ha entrado en una fase crítica con la inminente falta de fondos para asistencia alimentaria y sin señales de un acuerdo entre republicanos y demócratas para reabrir las agencias federales.
El Senado volvió a rechazar por decimotercera vez una resolución republicana que buscaba extender el presupuesto federal de manera temporal hasta el 21 de noviembre. La medida obtuvo 54 votos a favor y 45 en contra, sin alcanzar los 60 necesarios para su aprobación final. Solo tres senadores del bloque demócrata —John Fetterman (Pensilvania), Catherine Cortez Masto (Nevada) y el independiente Angus King (Maine)— votaron con los republicanos.
Los demócratas condicionan su apoyo a que se incluya la extensión de los subsidios de Obamacare, que benefician a unos 24 millones de personas y vencen este año. Además, acusan al presidente Donald Trump de no usar un fondo de emergencia de $6,000 millones para mantener activo el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP), que se quedará sin dinero en noviembre.
“El gobierno de Trump envía miles de millones al extranjero, pero le niega fondos a familias hambrientas en casa. Es un descaro”, dijo el líder de la minoría demócrata del Senado, Charles Schumer. Añadió que mientras Trump viaja por Asia y busca donativos privados para remodelar la Casa Blanca, millones de estadounidenses podrían ver duplicarse el costo de sus seguros médicos.
En Puerto Rico, el gobierno de Jenniffer González informó que usará fondos federales en reserva para cubrir la primera semana de pagos del Programa de Asistencia Nutricional (PAN), que beneficia a 1.2 millones de personas. Sin embargo, el Departamento de Agricultura federal advirtió que la ley no permite reembolsos a los estados o territorios que asuman esos costos por cuenta propia.
La Federación Americana de Empleados del Gobierno (AFGE), que representa a más de 820,000 empleados civiles federales, instó esta semana a las partes a aprobar una resolución “sin lenguaje venenoso” para acabar con el cierre, que el 1 de octubre dejó sin plena financiación el nuevo año fiscal 2026.
El líder republicano del Senado, John Thune, acusó a los demócratas de provocar el cierre “para enfrentarse a Trump”, mientras los programas de nutrición y los trabajadores federales sufren las consecuencias. Por su parte, el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, dijo que incluso grupos tradicionalmente demócratas reclaman la reapertura del gobierno.
Hasta ahora, la Cámara baja no ha sido convocada nuevamente tras aprobar una resolución que mantiene el presupuesto anterior hasta el 21 de noviembre, la misma medida que sigue detenida en el Senado. Con cada día que pasa, aumenta la presión sobre ambos partidos para evitar que el cierre parcial —ya el segundo más largo en la historia del país— se prolongue aún más.




