Caracas, Venezuela — La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, firmó el jueves una reforma que abre el sector petrolero del país a la participación privada, en un giro que rompe con más de dos décadas de control estatal impulsado por el movimiento socialista que ha gobernado el país.
La Asamblea Nacional aprobó la medida el mismo día, menos de un mes después de la captura del entonces presidente Nicolás Maduro durante una operación militar estadounidense en Caracas. Rodríguez rubricó la ley ante trabajadores de Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) y simpatizantes del gobierno.
Mientras tanto, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos inició la flexibilización de sanciones al petróleo venezolano, ampliando la capacidad de empresas estadounidenses para operar en el país. Estas acciones se alinean con los planes anunciados por el secretario de Estado, Marco Rubio, el día previo.
“Estamos hablando del futuro, del país que les daremos a nuestros hijos”, expresó Rodríguez durante el acto. Su gobierno busca con esta reforma dar garantías a las principales petroleras internacionales que perdieron inversiones tras la nacionalización impulsada en tiempos del fallecido Hugo Chávez.
La nueva ley permitirá mayor control privado en la producción y comercialización del crudo, reducirá las regalías a un máximo de 30% y autorizará el arbitraje internacional para resolver disputas. También elimina la obligación de acudir únicamente a tribunales venezolanos, un punto clave para atraer inversión extranjera.
El diputado oficialista Orlando Camacho, presidente de la comisión de petróleo, aseguró que la medida “transformará la economía del país”. En contraste, el opositor Antonio Ecarri pidió incluir normas de transparencia, como la creación de un portal público sobre contratos y financiamiento. “Que brille la luz en la industria petrolera”, afirmó.
El cambio marca un viraje respecto al modelo que estableció Chávez en 2006, cuando dispuso que PDVSA fuera accionista mayoritario en todos los proyectos y nacionalizó activos de empresas extranjeras, entre ellas ExxonMobil y ConocoPhillips. Aquellas decisiones derivaron en millonarios litigios internacionales.
Desde entonces, Venezuela ha visto desplomarse su producción petrolera y su economía, agravadas por la caída de precios del crudo, la mala gestión y las sanciones internacionales. Hoy, el país con las mayores reservas probadas del mundo busca reposicionar su industria energética como motor de recuperación económica y restablecer vínculos con los mercados globales.




