Caguas – Vilma Martínez Sosa inicia su jornada a las 4:00 de la madrugada. Prepara café, enciende el auto y sale rumbo a la escuela Justina Vázquez Mendoza, donde trabaja en el comedor escolar. Junto a una compañera, cocina diariamente el desayuno y el almuerzo para cerca de 150 alumnos. Su rutina, marcada por la disciplina y el compromiso, es un reflejo de su arraigo al hogar y la comunidad que la ha visto crecer. En tiempos difíciles, Martínez Sosa continúa cumpliendo con su misión de alimentar a los niños de su escuela y aportar al bienestar de las familias en Caguas.




