Un árbol de Navidad en México honra a los desaparecidos con sus rostros

Familias mexicanas colocaron en un árbol de Ecatepec los rostros de sus seres queridos desaparecidos como símbolo de esperanza y memoria.
Familiares de desaparecidos crean un “árbol de la esperanza” adornado con fotos, en busca de justicia y recuerdo para sus seres queridos

Hace diez años que Verónica Rosas no arma un árbol de Navidad. La desaparición de su hijo Diego, en 2015, le arrebató el ánimo de celebrar. Antes de su ausencia, ambos disfrutaban buscar un árbol natural y adornarlo con figuras de Mickey y Minnie Mouse. “Ha sido muy duro y no he podido poner un árbol”, contó Rosas, quien se unió recientemente a otras familias con historias similares en una actividad organizada por la diócesis católica de Ecatepec, cerca de Ciudad de México.

Allí, una docena de madres y parientes elaboraron adornos con fotos de sus seres queridos desaparecidos. Las imágenes, pegadas en viejos CD y cubiertas de purpurina, fueron bendecidas durante una misa y colgadas en un “árbol de la esperanza” que permanecerá en la catedral hasta el 2 de febrero. “Queremos llamar la atención sobre la crisis que estamos viviendo. Es un gesto simbólico que mantiene visible lo que pasa”, dijo Rosas, quien también lidera una organización de apoyo a víctimas.

México enfrenta una grave crisis humanitaria: más de 133,000 personas están oficialmente desaparecidas desde 1952. La trata, los secuestros, la violencia de los cárteles y la impunidad alimentan el dolor de miles de familias. “Esto ha sido un viacrucis”, lamentó Marisol Rizo, quien busca a su madre desde 2012. “Han pasado 13 años y las autoridades no hacen su trabajo”. Rizo, como muchas otras, aprendió a vivir entre la búsqueda y la maternidad, cargando una tristeza que se agudiza cada diciembre.

Rizo recuerda haber pasado noches navideñas pegando carteles con la foto de su madre. “El 24 de diciembre lloraba mucho, veía salir a la gente feliz de los centros comerciales mientras yo repartía folletos”, expresó. Su hija, hoy de 17 años, participó junto a ella en la creación de adornos, aunque el proceso fue doloroso. “Estas esferas representan una gran tristeza. No es aquí donde quería ver la foto de mi mamá”.

Durante años, muchas madres católicas sintieron indiferencia de la Iglesia. “Llegué a pedir una misa por mi hija y me dijeron: ‘No celebramos misas por desaparecidos’”, relató Jaqueline Palmeros, quien recientemente halló los restos de su hija. Sin embargo, algunos líderes religiosos han empezado a cambiar esta realidad. El obispo Javier Acero pidió perdón en nombre de la archidiócesis de Ciudad de México por no haber brindado suficiente apoyo. “Reconocemos que no hemos actuado como debíamos, por miedo o por no saber cómo. Si no les atendimos como necesitaban, perdónennos”, expresó.

Rosas participa también en el “círculo de la iglesia”, un grupo ecuménico de monjas, pastores y sacerdotes que acompaña espiritualmente a familiares de desaparecidos. Juntos celebran misas, marchan, buscan restos en fosas y pegan carteles con nombres por todo el país. El reverendo Luis Alberto Sánchez, quien perdió a su hermano víctima del crimen, participó en la bendición del árbol en Ecatepec. “No podemos permanecer en silencio. La voz de los desaparecidos debe resonar y decir ‘no más’”, afirmó.

Rosas agradece este acompañamiento. “Ellos han estado conmigo todas las Navidades de luto”, dijo. Su deseo es que más comunidades religiosas repliquen ese modelo: “Así cada familia tendría una presencia constante de la Iglesia y la esperanza que llevamos en el corazón”.

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