La turista estadounidense Danielle Bertothy, quien se declaró culpable de incendiar varios negocios en Cabo Rojo, fue sentenciada a cinco años de prisión por la jueza Gina Méndez Miró en el Tribunal Federal del Viejo San Juan. Al cumplir la condena, deberá pasar tres años bajo libertad supervisada y completar 100 horas de servicio comunitario.
Bertothy, de 37 años y residente de Misuri, deberá además pagar una restitución por los daños ocasionados en el edificio del hotel Luichy’s Restaurant and Guesthouse, donde se hospedaban decenas de huéspedes que lograron salir ilesos gracias a la alerta de vecinos. La cantidad final será determinada más adelante.
La convicta, representada por los abogados Justin Gelfand y Jennie Espada Ocasio, ofreció disculpas a las víctimas y al tribunal, expresando entre lágrimas su arrepentimiento por las acciones cometidas. “Tomo responsabilidad completa y estoy comprometida con mi rehabilitación”, declaró.
El propietario del hotel, Ángel Luis Marrero Negrón, compartió una declaración sobre el impacto emocional y económico del siniestro, que describió como una experiencia devastadora. Aunque inicialmente pedía la pena máxima de 20 años, afirmó que comprendía el proceso judicial y expresó haber perdonado a Bertothy.
El Ministerio Público, representado por la fiscal Corinne Cordero Romo, recomendó que la turista pague restituciones que suman más de $336,000 por las pérdidas de seis negocios. La defensa pidió clemencia, alegando que Bertothy enfrentó problemas de adicción y abuso emocional durante años.
Según la investigación, el 1 de enero la acusada fue retirada dos veces del Bar Marea tras comportarse de forma desordenada. Horas después, regresó con un recipiente rojo que contenía gasolina y fue captada por cámaras de vigilancia poco antes de que el fuego se desatara frente al establecimiento. El incendio se propagó a negocios vecinos: Marinera Restaurant, Artesanías Juavia y el hotel Luichy’s Seaside, que estaba ocupado por 37 huéspedes, entre ellos tres niños. No se reportaron heridos.
La investigación determinó que el carburante provenía de un envase que le había sido entregado por la dueña del Airbnb donde se alojaba, tras un apagón previo al suceso. Al día siguiente, Bertothy adelantó su vuelo de regreso a Misuri. Agentes federales finalmente la arrestaron y encontraron su equipaje con la etiqueta del vuelo utilizado para salir de Puerto Rico.
El estatuto federal establece una condena mínima de cinco años y máxima de 20 años de cárcel, además de multas que pueden alcanzar los $250,000. La sentencia impuesta acogió la recomendación mínima.




