El presidente estadounidense Donald Trump recibió el martes en la Casa Blanca al mandatario colombiano Gustavo Petro, semanas después de acusarlo de fomentar el narcotráfico y de amenazar con una posible acción militar contra el país sudamericano.
Funcionarios de la administración de Estados Unidos indicaron que la reunión se centraría en la cooperación en seguridad regional y en los esfuerzos contra el narcotráfico. Un día antes, Trump sugirió que Petro parecía más dispuesto a colaborar tras la operación estadounidense para capturar al entonces presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, pese a que el líder colombiano ha criticado duramente tanto a Trump como esa acción.
“De alguna manera, después de la incursión en Venezuela, se volvió muy amable. Cambió mucho su actitud”, dijo Trump a periodistas. Aun así, la discordia entre ambos líderes marcó el ambiente del encuentro.
Trump, de tendencia conservadora, y Petro, identificado con la izquierda, mantienen profundas diferencias ideológicas, aunque comparten un estilo retórico impredecible. En días recientes, Petro calificó a Trump de “cómplice de genocidio” en la Franja de Gaza y describió la captura de Maduro como un secuestro.
Antes de viajar a Washington, Petro llamó a los colombianos a manifestarse en Bogotá durante la reunión. Al mismo tiempo, su gobierno reanudó formalmente las deportaciones de colombianos y extraditó a Andrés Marín Silva, alias “Pipe Tuluá”, por delitos relacionados con narcotráfico.
Las relaciones bilaterales se han tensado aún más tras sanciones anunciadas en octubre por la administración republicana de Trump contra Petro, su esposa Verónica del Socorro Alcocer García; su hijo Nicolás Fernando Petro Burgos y el ministro del Interior, Armando Alberto Benedetti. Dichas sanciones fueron levantadas temporalmente para permitir la visita.
Trump llegó a declarar el mes pasado que Colombia estaba “dirigida por un hombre enfermo que le gusta hacer cocaína y venderla a Estados Unidos”, en referencia a Petro. Sin embargo, días después ambos conversaron por teléfono durante una hora, lo que abrió paso a la invitación a la Casa Blanca.
El encuentro también estuvo marcado por gestos inusuales. Trump omitió saludar a Petro a su llegada y no posaron juntos para la fotografía oficial. La Casa Blanca informó que sostendrían conversaciones privadas en el Despacho Oval sin declaraciones conjuntas a la prensa.
Tras la reunión bilateral, se anticipó que el mandatario colombiano ofreciera una conferencia de prensa en la embajada de Colombia en Washington.




