Washington — Cuando la mayoría de los artistas programados se retiraron de los conciertos por el 250 aniversario de Estados Unidos, temiendo un vínculo excesivo con el presidente Donald Trump, este decidió hacerlo oficial: encabezará la Gran Feria Estatal Americana.
El anuncio confirmó que Trump, fiel a su estilo de protagonismo, no cederá el escenario en una conmemoración nacional. Su papel en este evento anticipa cómo abordará también la organización de la próxima Copa del Mundo, que Estados Unidos coorganizará con México y Canadá.
Desde sus días en la televisión hasta su rol en la Casa Blanca, Trump ha cultivado su imagen de anfitrión. Disfruta presidir actos, improvisar y mostrar sus propiedades. “El presidente tiene una personalidad fuera de lo común”, explicó Timothy Naftali, profesor de la Universidad de Columbia y exdirector de la Biblioteca Presidencial de Richard Nixon. “Es predecible en su forma de centrar las acciones en torno a sí mismo”.
La feria comenzará el 25 de junio con un mitin de Trump, tras un combate de la UFC en la Casa Blanca el 14 de junio, día en que el mandatario cumple 80 años. El evento, presentado como parte de las celebraciones nacionales, refleja su afición de décadas por las artes marciales mixtas.
Históricamente, otros presidentes también disfrutaron ser anfitriones —desde Andrew Jackson, que abrió las puertas de la Casa Blanca en 1829, hasta Ronald Reagan recibiendo a Audrey Hepburn—, pero Trump ha llevado ese papel a otro nivel. Según su portavoz, Davis Ingle, sus renovaciones en la Casa Blanca y alrededores buscan “dar a la ciudad la gloria que merece” durante el histórico semicentenario de la nación.
El mandatario también ha encontrado formas inéditas de dejar su huella en la efeméride. El Departamento de Estado emite pasaportes con su foto, circula un billete de 250 dólares con su imagen, y la Casa de la Moneda prepara una moneda de oro de 24 quilates con su rostro. Además, la Organización Trump registró la marca “Trump 250” para productos conmemorativos.
Aunque otros presidentes tuvieron roles destacados en aniversarios pasados —como Ulysses S. Grant en el centenario o Gerald Ford en el bicentenario—, historiadores como Marc Stein consideran que Trump ha hecho de esta celebración “una demostración egocéntrica y narcisista”. Ford, recordó Naftali, “sabía cuándo apartarse de los focos”.
La planificación del aniversario ha provocado tensiones entre los grupos America250, creada por el Congreso, y Freedom 250, un consorcio impulsado por la administración Trump. Rosie Ríos, presidenta de America250, indicó que han mantenido “una relación de gran apoyo y colaboración” con el gobierno, aunque las funciones de ambas entidades se solapan.
Trump también utiliza la Copa Mundial como plataforma. Dirige personalmente el grupo de trabajo federal del torneo, recibió un premio de la FIFA y anunció que entregará el trofeo al equipo campeón. Incluso supervisó el sorteo en el Kennedy Center, que intentó rebautizar con su nombre, causando disputas legales. Más tarde, en los Kennedy Center Honors, bromeó en redes: “¿Debería dejar la Presidencia para ser presentador a tiempo completo?”.
Naftali concluyó que, en este segundo mandato, los pocos filtros que existían “han desaparecido”.



