Washington – La promesa del presidente Donald Trump de reducir el despliegue militar estadounidense en Alemania ha reavivado el debate sobre el papel de Estados Unidos en la seguridad europea.
Actualmente, entre 80,000 y 100,000 soldados estadounidenses están estacionados en el continente, de los cuales más de 36,000 se encuentran en Alemania. El Pentágono informó que retiraría 5,000 de ellos, aunque Trump adelantó que su plan será “mucho más amplio”.
La presencia militar en Europa se remonta a la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría, y ha sido fundamental para las operaciones en el Ártico, África y Medio Oriente, además de servir como disuasión ante Rusia. Sin embargo, Trump ha roto con el consenso bipartidista que respaldaba la alianza con la OTAN, al cuestionar a los aliados europeos y limitar el papel de Washington en la defensa continental. La tensión ha aumentado tras las críticas del canciller alemán Friedrich Merz, quien acusó a Estados Unidos de carecer de una estrategia ante Irán.
El Comando Europeo de Estados Unidos (EUCOM), creado en 1947, coordina fuerzas en unos 50 países. Además de Alemania, Italia acoge a más de 12,000 militares y el Reino Unido a unos 10,000, según datos del Pentágono. No se han detallado qué unidades serán afectadas por la reducción.
La presencia militar europea permite a Washington proyectar su poder mundial. El general Alexus Grynkewich, comandante de las fuerzas estadounidenses y de la OTAN en Europa, subrayó ante el Senado que estas bases son vitales para operaciones en África y Medio Oriente por su cercanía y menor costo logístico.
Alemania alberga importantes instalaciones como los cuarteles generales de los comandos para Europa y África, la base aérea de Ramstein y el centro médico militar de Landstuhl. También se estima que hay cerca de 100 bombas nucleares estadounidenses distribuidas entre Alemania, Bélgica, Italia, Países Bajos, Turquía y posiblemente el Reino Unido, según la Federación de Científicos Americanos.
Algunos legisladores republicanos, como el senador Roger Wicker y el representante Mike Rogers, alertaron que una retirada precipitada enviaría “la señal equivocada” a Vladimir Putin mientras continúa la guerra en Ucrania. Propusieron trasladar las tropas hacia Europa del Este en vez de repatriarlas.
Desde la invasión rusa de Ucrania en 2022, Alemania ha impulsado un ambicioso plan de modernización militar. Con un fondo especial de 100,000 millones de euros, Berlín busca aumentar su ejército a 260,000 efectivos y duplicar su número de reservistas. El ministro de Defensa, Boris Pistorius, reconoció que Europa debe asumir más responsabilidades en su propia seguridad y aseguró que la Bundeswehr ya está creciendo y modernizándose.
La administración Trump reiteró que, aunque seguirá comprometida con Europa, dará prioridad a la defensa del territorio estadounidense y la disuasión de China. Según el mandatario, los socios europeos son “sustancialmente más poderosos que Rusia” y deben aportar más a su defensa común.



