Naciones Unidas — La administración de Donald Trump está exhortando a otras naciones a presionar a Vanuatu, un pequeño país insular del Pacífico, para que retire su proyecto de resolución ante las Naciones Unidas sobre medidas más estrictas para combatir el cambio climático y exigir reparaciones a los países que no actúen.
En directrices enviadas esta semana a las embajadas y consulados de Estados Unidos, el Departamento de Estado indicó que “se opone firmemente” a la propuesta, ya que su adopción “podría suponer una grave amenaza para la industria estadounidense”. Según un cable diplomático obtenido por The Associated Press, la comunicación señala que “el presidente Trump ha transmitido un mensaje muy claro: que la ONU y muchas naciones del mundo se han desviado salvajemente del camino, exagerando el cambio climático hasta convertirlo en la mayor amenaza del mundo”.
Este esfuerzo marca otro paso de la administración Trump para apartarse de las iniciativas globales contra el calentamiento global. En días recientes, el gobierno revocó una base científica utilizada por décadas para regular las emisiones de gases de efecto invernadero y anunció su intención de retirarse de un tratado de la ONU sobre negociación climática internacional.
La resolución, impulsada por Vanuatu, busca llevar a la práctica una opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) emitida el año pasado. En ella, el tribunal consideró que los países podrían estar violando el derecho internacional si no protegen el planeta del cambio climático, y que las naciones afectadas podrían tener derecho a reparaciones. Aunque el dictamen no es vinculante, se considera un hito en la legislación internacional sobre el clima.
El texto propone acciones concretas: un plan nacional para limitar el aumento de la temperatura global por debajo de 1.5 grados Celsius, el fin de subsidios a los combustibles fósiles, y la creación de un Registro Internacional de Daños para documentar perjuicios y reclamaciones. El embajador de Vanuatu ante la ONU, Odo Tevi, dijo que su país busca someter la resolución a votación a finales de marzo y que el objetivo es fortalecer la cooperación internacional ante la crisis climática.
Por su parte, Louis Charbonneau, director de Human Rights Watch en la ONU, declaró que “los gobiernos deben estar a la altura de su obligación de proteger los derechos humanos mediante la defensa del medio ambiente”. Candy Ofime, de Amnistía Internacional, sostuvo que la resolución podría generar rechazo político entre las grandes potencias económicas por su responsabilidad histórica y financiera.
El cable del Departamento de Estado también menciona que Estados Unidos ha discutido el tema con aliados del Grupo de los 7, así como con China, Arabia Saudí y Rusia, quienes comparten “preocupaciones” sobre el proyecto. El documento instruye a los diplomáticos estadounidenses a argumentar que la resolución refleja una “extralimitación de la ONU” y busca “fabricar supuestas obligaciones legales que asignan culpas e incentivan reclamaciones infundadas”.
Mientras tanto, múltiples científicos han reiterado que el cambio climático impulsa el aumento de fenómenos extremos como inundaciones, incendios forestales, sequías y olas de calor, con consecuencias cada vez más graves y costosas para el planeta.




