Washington — La Casa Blanca notificó al Congreso, mediante una carta enviada el viernes, que las hostilidades con Irán “terminaron”, pese a que continúan desplegadas fuerzas armadas estadounidenses en la región.
En el mensaje, el presidente Donald Trump evitó cumplir con el plazo legal del 1 de mayo para obtener la aprobación del Congreso a fin de extender el conflicto. Dicho plazo vencía sin que los legisladores republicanos actuaran, dejando la decisión en manos del mandatario.
La carta, dirigida al presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, y al senador Chuck Grassley, presidente pro tempore del Senado, afirmaba: “Las hostilidades que comenzaron el 28 de febrero de 2026 han terminado”.
Sin embargo, Trump también advirtió que la situación sigue siendo incierta. “A pesar del éxito de las operaciones de Estados Unidos contra el régimen iraní y de los esfuerzos continuos por asegurar una paz duradera, la amenaza que representa Irán para Estados Unidos y nuestras Fuerzas Armadas sigue siendo significativa”, señaló.
Según la Resolución de Poderes de Guerra de 1973, el Congreso debe autorizar el uso de la fuerza en un plazo de 60 días o de 90 si el presidente solicita una prórroga. Ese límite vencía el mismo viernes, pero el Senado rechazó por sexta ocasión un intento demócrata de frenar la guerra, y ambas cámaras entraron en receso.
Varios senadores republicanos expresaron preocupación por la duración del conflicto, inicialmente previsto por Trump para pocas semanas. El mandatario sostiene que los plazos de la ley ya no aplican porque el alto el fuego iniciado en abril marcó el fin efectivo de la guerra.
El líder de la mayoría del Senado, John Thune, indicó que no planea someter a votación una autorización de uso de la fuerza en Irán. “Escucho lo que dicen los miembros de nuestra conferencia y, en este momento, no veo eso”, dijo.
La reticencia republicana a desafiar al presidente ocurre en un contexto político tenso, con creciente frustración pública por los costos del conflicto y su impacto en los precios del combustible. Aun así, la mayoría de los legisladores del partido respaldan el liderazgo de Trump o prefieren darle más tiempo para consolidar la tregua.
El senador Kevin Cramer afirmó que apoyaría una autorización de guerra si el presidente la solicitara, aunque cuestionó la constitucionalidad de la resolución de 1973. “Nuestros fundadores crearon un poder ejecutivo realmente fuerte, nos guste o no”, dijo.
Por su parte, el senador Todd Young declaró que el Congreso debe garantizar que el pueblo, a través de sus representantes, decida cuándo enviar tropas al combate. Agregó que si el gobierno de Trump asegura que “el conflicto con Irán ha cesado”, no deberían existir más acciones militares, y exhortó a que cualquier reanudación de hostilidades sea previamente autorizada por el Congreso.


