El presidente Donald Trump exige un pago de mil millones de dólares a la Universidad de Harvard para poner fin a un prolongado enfrentamiento con la institución de la Ivy League, duplicando la cantidad que había planteado previamente mientras ambas partes parecen alejarse de un acuerdo.
Trump elevó el tono el lunes por la noche en redes sociales al afirmar que Harvard se ha “comportado muy mal”. Sostuvo que cualquier acuerdo debe incluir un pago directo al Gobierno, una condición a la que la universidad se ha opuesto, y añadió que su administración no quiere tener “nada más que ver” con Harvard en el futuro.
Sus expresiones en Truth Social respondieron a un informe del New York Times que indicaba que el presidente había renunciado a exigir un pago económico para facilitar un acuerdo. Trump negó estar dando marcha atrás.
Funcionarios de Harvard no ofrecieron comentarios inmediatos. El arrebato del presidente deja a ambas partes nuevamente atrincheradas en un conflicto que Trump había dicho meses atrás que estaba cerca de concluir.
En junio pasado, Trump aseguró que faltaban pocos días para un acuerdo y elogió la conducta de Harvard durante las negociaciones. Luego indicó que se ultimaba un pacto que obligaría a la universidad a destinar $500 millones para crear una “serie de escuelas de comercio”, en lugar de pagar directamente al Gobierno. Ese acuerdo, sin embargo, se vino abajo. Trump sostuvo que la propuesta fue rechazada por ser “enrevesada” y “totalmente inadecuada”.
Harvard ha sido uno de los principales objetivos de la campaña de Trump para presionar a universidades de élite. Funcionarios de su administración han recortado miles de millones en fondos federales de investigación y han intentado impedir la matrícula de estudiantes extranjeros tras el rechazo del campus a varias demandas del Gobierno en abril. La Casa Blanca ha justificado estas acciones alegando tolerancia a prejuicios antijudíos en el campus.
En dos demandas, Harvard argumentó que estaba siendo penalizada injustamente por no adoptar los puntos de vista de la administración. Un juez federal le dio la razón en diciembre, revocó los recortes de fondos y calificó de “cortina de humo” el argumento del antisemitismo.
La escalada ocurre mientras otras iniciativas de Trump en educación superior enfrentan tropiezos. El otoño pasado, la Casa Blanca invitó a nueve universidades a un “pacto” que ofrecía prioridad de financiación a cambio de adoptar su agenda, pero ninguna aceptó. En enero, la administración abandonó la defensa legal de un documento del Departamento de Educación que amenazaba con recortes por políticas de diversidad, equidad e inclusión.
Al iniciar su segundo mandato, Trump fijó como prioridad confrontar a las universidades de élite, a las que acusa de liberalismo y sesgo antijudío. Su administración ha congelado grandes sumas de fondos de investigación. Aun así, varias universidades han alcanzado acuerdos para restablecer la financiación, incluidos pagos directos al Gobierno, como $200 millones de la Universidad de Columbia y $50 millones acordados por la Universidad de Brown para programas estatales de desarrollo de la mano de obra.




