Washington — El presidente Donald Trump censuró a la OTAN y a la mayoría de sus aliados por negarse a sumarse a sus llamados para asegurar el estrecho de Ormuz, señalando que Estados Unidos ha cargado con el peso de la operación militar contra Irán. Afirmó que, pese a su insistencia en que esta guerra es “por el bien del mundo”, no ha logrado reunir apoyo internacional.
Trump se mostró frustrado al explicar que, aunque Estados Unidos ha respaldado financieramente a la OTAN y a Ucrania durante la ofensiva rusa, ninguno de esos países ha ofrecido su ayuda para salvaguardar el flujo del 20% del petróleo mundial que transita por el estrecho. “Uno habría pensado que habrían dicho: ‘Nos encantaría enviar un par de dragaminas’. Pero no lo hicieron”, afirmó.
El mandatario también sostuvo que la falta de colaboración aliada demuestra un “gran error” de la OTAN y amenazó con reconsiderar la relación de Washington con la alianza militar. “Sin duda es algo que deberíamos pensar. No necesito al Congreso para tomar esa decisión”, advirtió.
Durante una reunión con el primer ministro irlandés Micheál Martin en la Casa Blanca, Trump aseguró que “en realidad, no necesitamos ayuda”. Sin embargo, el mismo martes el ejército estadounidense lanzó bombas de 5,000 libras sobre posiciones iraníes cerca del estrecho, según el Mando Central.
El presidente israelí Benjamin Netanyahu habría alentado la ofensiva durante meses, y Trump insiste en que la decisión de atacar fue resultado de un “presentimiento” sobre las intenciones de Irán. El conflicto, que ya entra en su tercera semana, continúa provocando repercusiones globales.
El jefe de la diplomacia de la Unión Europea y la jefa de política exterior del bloque, Kaja Kallas, rechazaron con firmeza la petición de Trump. “Esta no es la guerra de Europa. No se nos consultó”, dijo Kallas, advirtiendo que los Estados miembros no quieren verse arrastrados al enfrentamiento.
El presidente francés Emmanuel Macron afirmó que Francia solo participaría en una misión separada, ajena a la guerra, mientras que el primer ministro británico Keir Starmer permitió de forma limitada el uso de bases británicas para operaciones estadounidenses. Trump desestimó a Macron diciendo: “Dejará el cargo muy pronto”, y expresó decepción con Starmer.
En un tono similar, el mandatario atacó a la presidenta de Irlanda, Catherine Connolly, por criticar las acciones estadounidenses e israelíes, diciendo: “Tiene suerte de que yo exista”.
Aun sin respaldo militar, el Departamento de Estado busca ahora apoyo diplomático para que otros países designen al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y a Hezbolá como organizaciones terroristas. Según un cable interno citado por The Associated Press, Washington presiona para imponer sanciones adicionales a esos grupos tras la escalada bélica.
Trump, quien mantiene una relación tensa con la OTAN desde su llegada al poder, reiteró que Estados Unidos ha invertido cientos de miles de millones en proteger Europa y Asia, y que ha llegado el momento de exigir reciprocidad.




