Dubái, Emiratos Árabes Unidos — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que Irán busca negociar con Washington tras haber amenazado con atacar a la República Islámica por la violenta represión contra manifestantes. Activistas denunciaron que el número de muertos por las protestas ascendió al menos a 544.
Irán no reaccionó de inmediato al anuncio, que se dio luego de la visita del ministro de Exteriores de Omán, país que ha servido de mediador entre Teherán y Washington. Las exigencias de Trump sobre el programa nuclear iraní y los misiles balísticos complican los posibles términos de un diálogo.
El ministro iraní Abbas Araghchi aseguró en Teherán que “la situación está bajo control total” y culpó a Israel y Estados Unidos de fomentar la violencia, sin ofrecer pruebas. Afirmó además que las protestas se tornaron “violentas y sangrientas” para justificar una posible intervención de Washington. En declaraciones difundidas por Al Jazeera, Araghchi agregó que Irán “está abierto a la diplomacia”.
Mientras tanto, el gobierno iraní movilizó a decenas de miles de simpatizantes para apoyar la teocracia del ayatolá Alí Jamenei, de 86 años. En las marchas se escucharon consignas contra Estados Unidos e Israel, transmitidas por la televisión estatal.
Trump confirmó que su administración analiza múltiples opciones en respuesta a Irán, incluidas acciones militares o cibernéticas. Desde el Air Force One, advirtió: “Si hacen algo, los golpearemos a niveles que nunca han sido golpeados antes”. Confirmó además que su gobierno mantiene conversaciones para organizar un encuentro con funcionarios iraníes, aunque sugirió que podría actuar antes ante el aumento de víctimas y arrestos. “Irán quiere negociar”, insistió.
Por su parte, el presidente del Parlamento iraní alertó que las tropas de Estados Unidos e Israel serían “objetivos legítimos” si Washington recurre a la fuerza para proteger a los manifestantes.
Según la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, más de 10,600 personas han sido arrestadas y se contabilizan 496 manifestantes y 48 miembros de las fuerzas de seguridad muertos. Con las comunicaciones cortadas y el internet bloqueado, verificar esta información desde el exterior resulta difícil, y el gobierno iraní no ha publicado cifras oficiales.
Testigos en Teherán describen una capital bajo miedo: las calles se vacían cada noche y la policía ha enviado mensajes de texto advirtiendo a las familias que mantengan alejados a sus hijos de las protestas. Otro mensaje, presuntamente del servicio de inteligencia de la Guardia Revolucionaria, amenazó con acusaciones de traición contra quienes participen.
Las protestas, que comenzaron el 28 de diciembre por la caída de la moneda iraní y la crisis económica provocada por sanciones internacionales, se han transformado en un desafío directo a la teocracia del país.




