Washington – El presidente Donald Trump intensificó sus críticas hacia los aliados europeos por lo que describió como una falta de compromiso ante la guerra que mantiene Estados Unidos e Israel contra Irán. El mandatario, quien inició el conflicto sin consultar a sus socios globales, ahora espera que el resto del mundo contribuya a reparar las consecuencias económicas y geopolíticas del enfrentamiento.
Desde redes sociales, Trump lanzó reproches directos a Francia y Gran Bretaña, exhortándolos a “buscar su propio petróleo” y a “aprender a luchar por sí mismos”. También sugirió que los países afectados por el cierre del estrecho de Ormuz deberían “armarse de valor” y tomar el control de la zona por su cuenta. Poco después, acusó a Francia de ser “muy poco servicial” por no permitir el sobrevuelo de aviones estadounidenses con suministros militares para Israel.
Mientras tanto, los principales asesores de Trump —entre ellos el secretario de Estado Marco Rubio, el secretario del Tesoro Scott Bessent y el secretario de Defensa Pete Hegseth— intensificaron su retórica contra la OTAN, reforzando la sensación de que la desconfianza estadounidense hacia la alianza se está agudizando. Hegseth afirmó que Estados Unidos “ha hecho el trabajo pesado” frente a Irán y exigió que otros países asuman su parte del esfuerzo, especialmente en la seguridad marítima del estrecho de Ormuz.
Durante una conversación con periodistas en la Casa Blanca, Trump señaló que pronto decidirá reducir los ataques sobre Irán, calculando un plazo de dos a tres semanas. “Eso no es para nosotros. Eso será para Francia o para quien esté usando el estrecho”, declaró.
A pesar de sus comentarios, los mercados financieros reaccionaron con optimismo ante la posibilidad de una reducción del conflicto: el S&P 500 subió un 2.9% y el Dow Jones más de 2.5%.
Las tensiones con Europa se profundizan tras semanas de críticas a la OTAN. España y Francia han limitado el uso de sus bases y espacio aéreo por parte de Estados Unidos, aunque siguen dispuestas a colaborar en una coalición internacional para garantizar la seguridad del estrecho. El Reino Unido, por su parte, anunció el despliegue de más sistemas de defensa aérea en el Golfo, reafirmando la alianza estratégica con Washington.
Analistas coinciden en que Europa tiene razones de peso para mantenerse involucrada: desde el impacto de los refugiados de conflictos en Medio Oriente hasta las amenazas a rutas marítimas vitales, como el mar Rojo. Yasmine Farouk, del International Crisis Group, sugirió que este es el momento para que Europa demuestre liderazgo diplomático y busque vías para detener la escalada. Jeremy Shapiro, del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, opinó que los europeos deberían centrarse en ofrecer una “rampa de salida” que permita a Trump reclamar una victoria y poner fin a la guerra.
La controversia deja en vilo el equilibrio de la relación transatlántica, mientras el mundo observa si Washington y sus aliados podrán coordinar una salida al conflicto con Irán.




