El Tribunal de Primera Instancia ordenó el desalojo de Ramona Cruz Sanabria, de 78 años, de la casa en la que ha vivido toda su vida en la comunidad de Playuela, Aguadilla. La decisión implica que deberá abandonar la vivienda centenaria donde reside junto a su esposo y dos hermanos, también adultos mayores.
“Es como si fuera una agonía, como si algo se le desprendiera del corazón. […] No sé lo que va a pasar, no tenemos para dónde ir, no tenemos casa, no tenemos dinero, no tenemos nada”, dijo Cruz Sanabria en entrevista telefónica con El Nuevo Día.
Su abogada, Ariadna Godreau Aubert, explicó que, aunque se presentó oposición formal al proceso en noviembre, el Tribunal emitió esta semana la orden de lanzamiento, última fase del desahucio. Por tratarse de una persona de edad avanzada, el Tribunal concedió hasta el 10 de febrero para que el Departamento de la Familia, el Departamento de la Vivienda y la Oficina del Procurador de Personas de Edad Avanzada coordinen junto a los alguaciles el procedimiento.
Godreau Aubert señaló que “por la vía legal, ya no hay nada más que hacer”. Añadió que el caso de doña Ramona refleja la realidad de muchos adultos mayores que pierden su vivienda en medio de la crisis de acceso a un techo digno.
Cruz Sanabria relató que su familia ha habitado esos terrenos por más de 140 años. “Aquí nací, aquí me crié, aquí crié a mis hijos y a la mitad de mis nietos. Aquí estuvieron mi papá, mis abuelos, mis hermanos, mi familia completa”, expresó conmovida. Los terrenos pertenecen actualmente a la empresa Playa India.
El litigio inició en 1993, cuando Playa India presentó una demanda contra Cruz Sanabria. La sentencia a favor de la empresa se emitió en 1997, aunque la solicitud de desahucio se presentó nuevamente en 2018 y se aprobó en 2023. En 2024, el Tribunal Supremo rechazó una petición de reconsideración presentada por Cruz Sanabria para frenar el desalojo.
La defensa argumentó que la familia tenía derecho a la propiedad bajo una disposición del Código Civil que reconoce la posesión de un inmueble tras 20 años sin necesidad de título ni buena fe (usucapión). Sin embargo, el Tribunal Supremo decidió no atender los planteamientos de las partes.
Pese a todo, la septuagenaria aseguró que mantiene su fe y agradeció a la comunidad por no abandonarla.




