Rusia continuó atacando posiciones ucranianas con drones el sábado, apenas horas después de que entrara en vigor un alto el fuego de Pascua declarado por el Kremlin, informó a The Associated Press un oficial ucraniano. “El alto el fuego no está siendo respetado por el lado ruso”, denunció Serhii Kolesnychenko, oficial de comunicaciones de la 148va Brigada de Artillería Separada. Explicó que, aunque el fuego de artillería se detuvo en su sector, las fuerzas rusas siguieron utilizando drones para atacar en la zona entre Donetsk, Dnipropetrovsk y Zaporiyia.
El presidente ruso Vladímir Putin había anunciado el jueves una tregua de 32 horas por la Pascua ortodoxa, ordenando detener las hostilidades desde el sábado a las 4:00 p.m. hasta última hora del domingo. Su homólogo ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, prometió respetar el cese al fuego como oportunidad para avanzar hacia la paz, pero advirtió que respondería a cualquier violación. “La Pascua debería ser un tiempo de silencio y seguridad”, escribió en redes sociales.
A pesar de la tregua, ataques con drones rusos mataron al menos a dos personas en Odesa antes de su entrada en vigor, según autoridades locales. Otras dos resultaron heridas tras el impacto de drones en áreas residenciales. En Jersón, el conductor de un trolebús murió cuando su vehículo fue alcanzado menos de una hora antes del alto el fuego, reportó el jefe regional Oleksandr Prokudin.
La Fuerza Aérea ucraniana informó que Rusia lanzó 160 drones durante la noche, de los cuales 133 fueron interceptados. Moscú, por su parte, aseguró haber derribado 99 drones ucranianos.
En paralelo, ambos países realizaron un intercambio de prisioneros: el Ministerio de Defensa ruso indicó que regresaron 175 de sus soldados, mientras Zelenskyy confirmó la liberación de igual número de ucranianos y siete civiles. “La mayoría había estado en cautiverio desde 2022. Y por fin, están en casa”, expresó el mandatario. Cientos de familiares esperaban entre lágrimas en el norte de Ucrania, sosteniendo retratos de sus seres queridos desaparecidos.
Svitlana Pohosyan, madre de un soldado, expresó su esperanza: “Quiero creerlo. Si Dios quiere, que así sea. Creeremos y esperaremos que haya paz en Ucrania y en el mundo”.
Los intercambios de prisioneros se mantienen como uno de los pocos frutos de las negociaciones entre Moscú y Kiev, mediadas por Estados Unidos, que aún no logran avances sustanciales para poner fin a la invasión rusa, ya en su quinto año.
Mientras tanto, siete residentes rusos de Kursk regresaron desde Ucrania tras haber sido capturados. Según la defensora rusa Tatiana Moskalkova, eran los últimos retenidos tras la incursión ucraniana en Kursk en 2024, considerada uno de los mayores éxitos de Kiev en la guerra y la primera ocupación de territorio ruso desde la Segunda Guerra Mundial.




