DALLAS – Una tormenta invernal de gran magnitud provocó la cancelación de casi 10,000 vuelos en Estados Unidos y dejó a millones de personas bajo alerta por condiciones peligrosas de nieve, hielo y frío extremo. Más de 140 millones de habitantes, equivalentes al 40% de la población, estaban este sábado bajo avisos del Servicio Meteorológico Nacional que anticipaban intensas nevadas e incluso una tormenta de hielo catastrófica desde Texas hasta Carolina del Norte.
El Departamento de Transporte de Texas instó a la población a no salir de casa ante las imágenes de carreteras cubiertas de nieve al norte de Dallas. En Mississippi, un tercio de los condados reportó puentes y vías congeladas, mientras la nieve cubría ciudades como Little Rock, Arkansas. Los meteorólogos advirtieron que los daños podrían compararse con los de un huracán.
En Houston, las clases fueron suspendidas para el lunes, y las temperaturas con sensación térmica de hasta -24 °C (-12 °F) se extenderán durante varios días. La mañana del sábado se registraron más de 95,000 cortes de energía en todo el país, la mayoría en Texas y Virginia. Gobernadores de múltiples estados emitieron declaraciones de emergencia, y se prevé que la tormenta siga su avance hacia el noreste, dejando hasta 30 centímetros de nieve en Washington, Nueva York y Boston.
El Servicio Meteorológico advirtió sobre sensaciones térmicas de -40 °C (-40 °F) en el centro-norte del país, donde el riesgo de congelación puede presentarse en menos de 10 minutos. En Dakota del Norte, habitantes luchaban por realizar tareas básicas al aire libre bajo temperaturas extremas.
El gobierno federal activó cerca de 30 equipos de búsqueda y rescate. La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) informó que cuenta con más de siete millones de raciones de comida, 600,000 mantas y 300 generadores estratégicamente ubicados. El presidente Donald Trump anunció que su administración trabaja con autoridades estatales y locales, asegurando que “FEMA está completamente preparada para responder”. Nueve estados solicitaron declaraciones de emergencia, dos de las cuales, Carolina del Sur y Virginia, ya fueron aprobadas.
El impacto de la tormenta llevó a cancelar actividades religiosas y culturales. En Luisiana, los desfiles de Carnaval fueron pospuestos, el Grand Ole Opry en Nashville celebró su espectáculo sin público, y universidades del sur como la de Carolina del Norte y la de Mississippi suspendieron clases. En Georgia, algunos estudiantes decidieron permanecer en el campus pese a las advertencias de cortes eléctricos. “Prefiero estar con mis amigos, para poder luchar juntos si sucede algo”, dijo Eden England, estudiante de segundo año en Athens.
Autoridades y empresas de energía trabajan contrarreloj para evitar que se repita la crisis de hace cinco años en Texas, cuando una ola de frío dejó a millones sin electricidad durante días. Mientras, gran parte del país enfrenta un fin de semana gélido que ha paralizado la vida cotidiana y puesto a prueba las infraestructuras.




