Los terremotos en Venezuela del 24 de junio han dejado una huella profunda en el país, con un saldo trágico de 164 muertos y 971 heridos, según la vicepresidenta Delcy Rodríguez. Este fenómeno natural, que consistió en un "doblete sísmico", comenzó con un temblor de magnitud 7.2 seguido, apenas 39 segundos después, por otro de 7.5, según reportes del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).

Los eventos sísmicos se sintieron con intensidad en diversas localidades, especialmente en Caracas, donde muchas personas se vieron obligadas a evacuar sus hogares. Danna Olivo García, una residente de Los Palos Grandes, relató: "Sentí literalmente como si la silla brincara; no se iba para los lados, nada que ver. Yo sentí como que la silla empezó a brincar y el edificio se movió para arriba, para abajo y hacia los lados".

En medio del caos, los relatos de los residentes reflejan el miedo y la incertidumbre que dejaron los terremotos. Anais López, quien estaba en Calabozo durante el evento, expresó que "se sintió espantoso. Inmediatamente se sintió como si el piso empezara a brincar. Se sintió horrible, fue horrible, duró mucho rato". Esta experiencia compartida por muchos muestra el impacto emocional que estos sismos han tenido en la población, que aún se recupera del susto.

Daños y servicios interrumpidos

Las autoridades han reportado daños significativos en infraestructuras, con edificios que han sufrido colapsos y paredes derrumbadas. Olivo García comentó que "hay edificios a los que se les cayeron las paredes. Gracias a Dios, mi edificio está bien, mis vecinos están bien, estamos bien". Sin embargo, el daño no se limita a lo físico; la interrupción de los servicios de luz, internet y telefonía ha complicado aún más la situación para muchas familias.
Además, el Centro Nacional de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos había emitido una advertencia de tsunami, que fue cancelada poco después, pero que generó alarma en regiones adyacentes, incluyendo Puerto Rico y las Islas Vírgenes. Esto se debe a que la magnitud de estos temblores los coloca entre los más fuertes que ha experimentado Venezuela en más de un siglo, similar al sismo de San Narciso de 1900.

Las réplicas no han cesado, y muchos residentes se encuentran en las calles, con sus mascotas y seres queridos, buscando seguridad. Como mencionó una residente: "Hoy curiosamente hubo también lluvia, entonces el clima tampoco ayuda mucho". Este tipo de condiciones ha dificultado la labor de los equipos de rescate, que continúan trabajando para atender a los afectados.

Respuesta de las autoridades

Las autoridades están en un estado de alerta constante, monitoreando la situación y coordinando esfuerzos de rescate. Las palabras de Delcy Rodríguez resaltan la gravedad de la situación y la necesidad de un enfoque solidario para enfrentar la crisis. Al respecto, mencionó que "todas las personas están aquí, bajaron con sus mascotas, con sus perros, con sus gatos, con sus familiares y con sus adultos mayores".

Los terremotos en Venezuela han dejado una marca imborrable en la memoria colectiva del país, recordándonos la fragilidad de la vida ante la fuerza de la naturaleza. A medida que las comunidades comienzan a recuperarse, la solidaridad y la resiliencia de los venezolanos serán cruciales para superar esta tragedia.
Fuentes: telemundo.com, instagram.com, es.wikipedia.org
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