Líbano amaneció el jueves sumido en el duelo y la conmoción luego del día más sangriento en más de cinco semanas de guerra entre Israel y Hezbollah, grupo político-militar respaldado por Irán. El número de muertos superó las 300 personas mientras continuaban las labores de rescate. Pese a la devastación, Israel anunció sorpresivamente que autorizaba conversaciones directas con Líbano, a pesar de no mantener relaciones diplomáticas.
El Ministerio de Salud libanés informó que 1,150 personas resultaron heridas tras los ataques aéreos del miércoles, que impactaron incluso zonas concurridas de Beirut. No hubo respuesta inmediata de Líbano ni de Hezbollah al anuncio. El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu dijo que el diálogo se enfocaría en desarmar al grupo y en “establecer relaciones pacíficas”.
Las negociaciones estarían programadas para la próxima semana en el Departamento de Estado en Washington. De acuerdo con fuentes diplomáticas, el embajador de Estados Unidos en Líbano, Michel Issa, encabezará la delegación estadounidense, mientras que Israel será representado por su embajador en Washington, Yechiel Leiter.
Desde Beirut, aún no se ha designado representante para la mesa. Un funcionario libanés señaló que el presidente Joseph Aoun busca lograr un alto el fuego temporal, en paralelo con las conversaciones entre Estados Unidos e Irán mediadas por Pakistán.
El anuncio israelí se produjo luego de la muerte de Ali Yusuf Harshi, asistente y sobrino del líder de Hezbollah, Naim Kassem. En reacción, el presidente del Parlamento de Irán, Mohammad Bagher Qalibaf, advirtió que los ataques prolongados “acarrearán respuestas fuertes”, e insistió en extender un alto el fuego de dos semanas también a Líbano, algo que Israel rechazó.
Según el Ministerio de Salud libanés, los bombardeos israelíes del miércoles mataron al menos a 203 personas y causaron más de 1,000 heridos. El ejército israelí aseguró haber atacado posiciones de Hezbollah, aunque los proyectiles impactaron centros comerciales y barrios residenciales. El presidente Aoun condenó los ataques como “bárbaros”.
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, pidió a Israel reducir la ofensiva para facilitar las conversaciones con Irán. En Beirut, las labores de rescate continuaban en medio de escenas de destrucción y miedo. “Los atacaron sin previo aviso. Esto es brutalidad israelí”, dijo Abdul Rahman Mohammad, quien perdió a cinco familiares.
Las autoridades libanesas calificaron los bombardeos como una “flagrante violación” del derecho internacional y anunciaron un plan para desmilitarizar Beirut. El primer ministro Nawaf Salam confirmó que Líbano presentará una queja urgente ante el Consejo de Seguridad de la ONU.
Más de un millón de personas han sido desplazadas dentro del país y unas 200,000 han huido hacia Siria. Mientras tanto, el ejército israelí avanza con una incursión terrestre en la frontera norte, elevando a 1,739 el total de muertos y a 5,873 los heridos en Líbano, según cifras oficiales.




