Una emergencia marítima se registró el domingo cuando el tanquero Gulf Fanatir, de bandera panameña y aproximadamente 600 pies de eslora, perdió propulsión mientras ingresaba a la bahía de San Juan. Así lo informó la compañía “Prácticos de la Bahía de San Juan”, encargada de dirigir embarcaciones que arriban a los puertos de la Capital.
Según un comunicado de prensa, el buque transportaba cerca de 330,000 barriles de combustible —más de 13 millones de galones de un producto altamente inflamable— cuando se produjo la avería, justo al internarse en las aguas del estuario. La falla fue detectada por la tripulación y notificada de inmediato al práctico de San Juan Bay Pilots Association, capitán Carlos Ramos Suárez, quien ya se encontraba a bordo y había asumido el control direccional del barco tras abordarlo en altamar.
“La pérdida de máquina afecta directamente la maniobra, ya que un buque de estas dimensiones no puede ser controlado de forma segura sin asistencia de remolcadores, especialmente en canales estrechos y zonas ambientalmente sensibles”, indicó la empresa, que activó los protocolos de seguridad establecidos.
Participaron cuatro remolcadores de alta potencia: dos asignados al control y traslado del buque y dos adicionales que usualmente operan como escolta en la zona del buque de gas natural licuado (LNG) en Puerto Nuevo. Su disponibilidad inmediata permitió estabilizar la embarcación y evitar riesgos mayores, explicó la compañía.
El buque fue conducido sin incidentes hasta un área segura de anclaje. “De no haberse actuado con previsión y con los recursos necesarios, el incidente pudo haber tenido consecuencias graves, incluyendo daños a la infraestructura portuaria, riesgo para otras embarcaciones, impacto ambiental y afectaciones al comercio marítimo del que depende la isla”, advirtió el comunicado.
La Guardia Costera de los Estados Unidos investiga las causas de la avería para determinar las medidas correctivas antes de autorizar un nuevo movimiento. No se reportaron derrames, daños ambientales ni afectaciones a terceros. La empresa remarcó que el evento demuestra la importancia de protocolos rigurosos y de un sistema de practicaje robusto y profesional.
El capitán Ramón Suárez, de la organización San Juan Bay Pilots Associations, subrayó que “la pérdida total de propulsión en un buque de gran porte, cargado con combustible, dentro de un canal estrecho y ambientalmente sensitivo, representa uno de los escenarios más complejos en la navegación portuaria”. Agregó que, gracias a la rápida respuesta y coordinación del sistema de practicaje y los remolcadores, el control del buque se mantuvo sin consecuencias para la seguridad pública, el ambiente o la infraestructura marítima.
Suárez destacó además que este suceso reafirma “la función crítica que desempeñan los prácticos en la gestión de riesgos complejos y en la prevención de incidentes mayores” y reafirmó la necesidad de fortalecer la estructura que regula esta profesión esencial para Puerto Rico.




