La empresa matriz de Spirit Airlines informó que espera salir del Capítulo 11 de la Ley de Quiebras entre finales de la primavera y comienzos del verano, tras alcanzar un acuerdo preliminar con sus prestamistas y acreedores garantizados. El pacto busca asegurar el respaldo necesario para culminar su proceso de reestructuración.
Según la compañía, este acuerdo en etapa inicial permitirá a Spirit ajustar su flota, su red de rutas y sus costos operativos. La aerolínea planea emerger como una empresa más compacta y eficiente, manteniendo su enfoque en tarifas accesibles, pero con opciones adicionales, como una clase turista premium y asientos más amplios de estilo primera clase.
“Spirit emergerá como un competidor fuerte y más ágil, posicionado para ofrecer de forma rentable el valor que los consumidores estadounidenses esperan a un precio que desean pagar”, afirmó el consejero delegado Dave Davis.
La aerolínea de bajo costo volvió a solicitar protección por quiebra en agosto, pocos meses después de haber completado un proceso previo de reorganización bajo el mismo Capítulo 11. Davis explicó entonces que la primera solicitud permitió reducir deuda y obtener capital, aunque reconoció que aún quedaban tareas pendientes para asegurar un futuro más sólido para la compañía.
Tras anunciar su segunda quiebra en un año, la empresa con sede en Florida suspendió operaciones en una docena de ciudades de Estados Unidos y despidió a 1,800 auxiliares de vuelo. Estos ajustes se suman a las anteriores reducciones de personal y rutas implementadas antes de su primera declaración de bancarrota.
De acuerdo con analistas, Spirit y otras aerolíneas de bajo costo enfrentan una fuerte presión competitiva debido a que las grandes aerolíneas tradicionales han lanzado sus propias tarifas económicas, reduciendo el margen de maniobra en este segmento del mercado.
Esta historia fue traducida del inglés al español con una herramienta de inteligencia artificial y revisada por un editor antes de su publicación.




