Washington — Solo uno de cada cuatro estadounidenses aprueba los ataques lanzados por su país, junto a Israel, contra Irán, en los que murió el líder supremo de la República Islámica, el ayatolá Alí Jameneí. Así lo indica una encuesta de Ipsos y Reuters publicada este domingo.
El sondeo muestra que el 27 % de los participantes apoya los ataques, el 43 % los desaprueba y el 29 % no tiene una opinión definida. Nueve de cada diez encuestados dijeron haber oído hablar de la ofensiva militar.
Entre los votantes republicanos, el 55 % respalda la acción militar y el 13 % la rechaza. En contraste, solo el 7 % de los demócratas la aprueba, mientras el 74 % se muestra en desacuerdo.
La encuesta se realizó entre 1,282 adultos estadounidenses, con un margen de error de tres puntos porcentuales, durante el desarrollo del ataque y antes de conocerse las primeras bajas de tropas de Estados Unidos.
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha ordenado en los últimos meses operaciones contra Irán, Venezuela y Nigeria, lo que ha provocado críticas dentro de sus propias filas, ya que durante su campaña prometió mantener a Estados Unidos fuera de nuevas guerras.
Según reportes oficiales, al menos tres militares estadounidenses murieron desde el inicio de la operación “Furia Épica”, una ofensiva conjunta con Israel contra Irán que resultó en la muerte del líder iraní, en el poder desde 1989, y de buena parte de la cúpula militar del país.
Irán ha prometido vengar la muerte de Jameneí y ha lanzado ataques contra Israel, Emiratos Árabes Unidos, Catar, Baréin y Kuwait, naciones aliadas de Washington donde Estados Unidos mantiene bases militares.
Trump, desde su residencia en Mar-a-Lago, Florida, anunció el sábado el inicio de la operación, cuyo objetivo declarado es derrocar al régimen iraní, a pesar de que ambos gobiernos mantenían conversaciones para reactivar un nuevo pacto nuclear.
Por su parte, la oposición demócrata criticó que no se le informara con antelación del ataque y acusó a la administración de haber iniciado una guerra encubierta sin la aprobación del Congreso, que tiene la autoridad constitucional para permitir intervenciones militares en el extranjero.




