Lo que comenzó como un rumor entre promotores musicales del Caribe derivó en una compleja trama de sobornos dentro de la Embajada de Estados Unidos en la República Dominicana. Según los investigadores, un promotor ofrecía acelerar citas de visado a cambio de $10,000 en efectivo gracias a un supuesto contacto dentro de la Agencia Antidroga estadounidense (DEA).
De acuerdo con una denuncia penal presentada, ese contacto era Melitón Cordero, supervisor de la DEA destacado en Santo Domingo durante cinco años. Los fiscales sostienen que Cordero utilizó su posición para recomendar solicitudes de visado alegando que los solicitantes eran fuentes de información valiosas, aunque no los conocía. En total, habría gestionado cerca de 120 remisiones, un número anómalo según diplomáticos estadounidenses.
Su arresto en Washington provocó que la administración Trump cerrara de inmediato la oficina de la DEA en la isla, calificando el caso como una “repugnante y vergonzosa violación de la confianza pública”. La agencia no comentó detalles, pero su administrador, Terry Cole, aseguró que la mayoría de los agentes sirven con honor y que el cierre sería temporal. “No se tolerará el uso indebido del cargo público para beneficio personal”, afirmó en un mensaje interno.
Por su parte, la fiscal federal del Distrito de Columbia, Jeanine Pirro, acusó a Cordero de socavar la agenda migratoria de la Casa Blanca y advirtió que algunas de las personas beneficiadas podrían no cumplir los requisitos para ingresar a Estados Unidos. “Cuando vendes a nuestro país, y lo haces con una placa, te vamos a encontrar”, advirtió.
Cordero fue liberado bajo fianza y deberá comparecer en corte el 6 de marzo.
Según la acusación, agentes de Homeland Security Investigations (HSI) descubrieron la trama a través de un exempleado de la embajada que dirigía un negocio de asesoría de visados. En 2024, un promotor musical local lo contactó presumiendo tener una “conexión” en la embajada capaz de reducir el tiempo de espera para una cita a solo dos semanas, por un precio de $10,000.
Para confirmar la denuncia, los investigadores organizaron una operación encubierta. Capturas de WhatsApp mostraron que el promotor envió una foto de pasaporte a un contacto identificado como “Milito Clara”, vinculado al teléfono de Cordero en la embajada. Ya en enero, el agente presentó una solicitud de visado alegando que el solicitante colaboraba con la DEA. Incluso, le instruyó a repetir una historia falsa sobre cómo se conocieron y que recibía pagos ocasionales de $400.
El 27 de enero, la fuente encubierta llegó con $7,000 al estacionamiento de un supermercado en Santo Domingo, donde entregó el dinero dentro de una bolsa roja a Cordero, sentado en un Toyota Prado negro. Poco después, el informante recibió su pasaporte con un visado estadounidense recién emitido. Cámaras de seguridad confirmaron que el vehículo pertenecía al agente. La fuente lo identificó más tarde en una rueda fotográfica.
La investigación continúa mientras la DEA y las autoridades estadounidenses buscan determinar el alcance de la red de corrupción y el posible uso indebido de visados en el Caribe.




