Seis senadores y un representante mantienen a familiares —entre ellos yernos, madres, esposas e hijos— trabajando en la Asamblea Legislativa. Aunque la práctica está permitida bajo las leyes y la reglamentación actual, especialistas en administración pública advierten que puede enviar un mensaje equivocado a la ciudadanía y afectar la transparencia de las operaciones legislativas.
El tema del nombramiento de familiares dentro del Capitolio no es nuevo, pero continúa generando debate sobre los límites éticos y la percepción de favoritismo en las estructuras del poder público. Pese a que no se han señalado violaciones legales, algunos expertos subrayan que la presencia de allegados en las oficinas de los legisladores podría minar la confianza del pueblo en los procesos de contratación y supervisión dentro del cuerpo legislativo.




