La incidencia de cáncer colorrectal y de próstata entre los puertorriqueños es más alta que en otros grupos hispanos en Estados Unidos, según datos de la Sociedad Americana contra el Cáncer de Puerto Rico. Mientras tanto, en uno de los municipios del sur de la isla se registra una de las tasas más elevadas en el mundo del síndrome Bardet-Biedl, una rara condición genética.
A esa realidad se suma que uno de cada cuatro niños en Puerto Rico recibe un diagnóstico de autismo, informó el geneticista Alberto Santiago Cornier. Estos hallazgos refuerzan la importancia de que instituciones locales, como SER de Puerto Rico, apuesten por la investigación genética para comprender mejor las causas biológicas que inciden en estas condiciones.
El enfoque de SER está orientado a aprovechar la información genética de los puertorriqueños para desarrollar tratamientos más personalizados y mejorar la prevención de enfermedades. Esta iniciativa representa un paso importante hacia una medicina del futuro basada en la genética, que busca ofrecer respuestas más precisas a los retos de salud pública que enfrenta la isla.




