La Copa Mundial se presenta como un evento colosal que en esta edición contará con 48 equipos y 104 partidos, distribuidos en 16 ciudades de Estados Unidos, México y Canadá. Este escenario representa un reto sin precedente en cuanto a seguridad debido a la cantidad de países participantes, la cantidad de partidos y la extensa cobertura geográfica que implica.
Un entorno complejo y desafiante

Además, el evento tiene lugar en medio de un panorama internacional y nacional complicado: la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, el incremento de la violencia política vinculada al presidente Donald Trump y el temor creciente a interrupciones causadas por la inteligencia artificial configuran un entorno de amenazas sumamente complejo para las autoridades encargadas.
El esquema de seguridad es supervisado por un conjunto de agencias federales, departamentos de policía estatales y locales, junto a entidades privadas. Sus funciones varían desde asegurar los estadios y zonas para los aficionados, hasta escoltar a los equipos y proteger a dignatarios internacionales. Entre las herramientas que usarán están los drones cazadores capaces de capturar objetos en espacios aéreos restringidos, perros robot para inspeccionar bolsos, camiones de rayos X de alta tecnología y miles de cámaras con inteligencia artificial para monitorear los espacios públicos abarrotados de aficionados.

Preparativos y colaboración interagencial

En palabras de Andrew Giuliani, director ejecutivo del grupo de trabajo de Trump para la Copa del Mundo, «en Estados Unidos, esto equivale a 78 Super Bowls en 39 días». Giuliani, hijo del exalcalde de Nueva York Rudy Giuliani, asegura que «nunca ha habido un verano similar en la historia estadounidense desde la perspectiva de la seguridad» y añade que el país está preparado al máximo nivel posible.
El torneo está clasificado federativamente al mismo nivel de seguridad que un Super Bowl, justo por debajo de una investidura presidencial o una convención nacional política, lo que garantiza una coordinación estrecha entre las instancias federales, estatales y locales. Esto coincide con eventos significativos para conmemorar el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos; no obstante, Giuliani ha destacado que hasta la fecha no se han identificado amenazas creíbles.

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que recientemente sorteó una interrupción presupuestaria, prevé la visita de hasta 7 millones de personas solo a Estados Unidos, lo que implica una labor sumamente rigurosa para todas las entidades involucradas. El Servicio Secreto, bajo considerable escrutinio debido a fallas de seguridad previas, se encargará de la protección de los líderes mundiales presentes, mientras que Trump ya ha mostrado interés en participar como espectador de algún partido.
“Me siento muy cómodo con nuestra preparación actual, y tenemos una misión con margen de error nulo”, expresó Markwayne Mullin, secretario de Seguridad Nacional, ante una audiencia en el Congreso, señalando un déficit de aproximadamente 860 agentes en el Servicio Secreto. “Sin embargo, no será fácil”, agregó.

El Negociado Federal de Investigaciones (FBI) ha trabajado durante dos años en el diseño del plan de seguridad, aprendiendo de eventos de gran envergadura como el desfile del Día de Acción de Gracias de Macy’s y celebraciones de Año Nuevo en Nueva York. «Nos preparamos para afrontar el peor de los días», comentó Amit Kachhia-Patel, agente especial al frente del FBI en Nueva York, a The Associated Press.
Para sufragar los costos de seguridad, la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) ha distribuido 625 millones de dólares entre las 11 ciudades anfitrionas en Estados Unidos, mientras que se dispusieron otros 250 millones de dólares para seguir y neutralizar drones potencialmente sospechosos. Estos fondos experimentaron demoras debido a la tardanza en la aprobación del presupuesto, lo que, según algunos críticos del gobierno republicano, obstaculizó las labores de planificación.

Seguridad cibernética y drones en la mira

Con respecto a la participación federal, John Cohen, funcionario del DHS, criticó la ausencia notable del gobierno en reuniones cruciales de planificación durante el año anterior. Después del inicio de las hostilidades entre Estados Unidos, Israel e Irán en febrero, «el panorama de seguridad mutó radicalmente», declaró Stefano Ritondale, director de inteligencia de Artorias. «La diferencia es evidente entre un radical solitario y un terrorista respaldado por un país en guerra», subrayó.
Los drones son especialmente preocupantes en este contexto. Desde la última Copa del Mundo en Qatar 2022, han emergido como armas en conflictos regionales tan diversos como la guerra en Ucrania y el ataque de Hamas en octubre de 2023. Jessica Tisch, comisionada de policía en Nueva York, mencionó que estos dispositivos representan una amenaza significativa, y su equipo ha trabajado junto al FBI para mitigar su riesgo.

En cuanto a la tecnología aplicada, la policía de Kansas City ha subcontratado a Peregrine Technologies, empresa que promete filtrar datos policiales e información pública para prever conflictos, mientras que la reciente inversión de 120 millones en Dallas ha facilitado la incorporación de cámaras con traducción en tiempo real, lo que optimizará la comunicación con los visitantes internacionales.
Finalmente, ante un panorama donde la seguridad es crucial, diversos actores continúan reforzando sus estrategias y coordinaciones interinstitucionales para garantizar que el evento transcurra sin mayores contratiempos. Tal como apuntó Giuliani al cerrar su intervención, «si realizamos nuestro trabajo de forma eficiente, nadie estará hablando de seguridad cuando se mencione la Copa Mundial».
Fuente: El Nuevo Día
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