El frágil alto el fuego en la guerra con Irán comenzó a tambalearse el jueves mientras aumentaban los bombardeos israelíes sobre Beirut y persistía el control de Teherán sobre el estrecho de Ormuz. La incertidumbre sobre las conversaciones de paz programadas aumentó las dudas sobre la viabilidad del acuerdo.
Irán y Estados Unidos, que se declararon vencedores tras anunciar el cese de hostilidades, parecen ahora presionarse mutuamente. Medios semioficiales iraníes afirmaron que Teherán habría minado el estrecho, una arteria clave para el comercio petrolero mundial. En respuesta, el presidente Donald Trump advirtió que las fuerzas estadounidenses golpearán “más fuerte que antes” si Irán no cumple los términos pactados.
El pacto también enfrenta desacuerdos sobre si incluía una pausa en los combates entre Israel y Hezbollah. El miércoles, Israel lanzó ataques sobre Beirut, causando al menos 203 muertos y más de 1,000 heridos, según el Ministerio de Salud libanés. Netanyahu aseguró que Israel seguirá atacando al grupo chiita “con fuerza, precisión y determinación”.
El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, advirtió en redes sociales que los ataques israelíes traerán “respuestas FUERTES”. Se ha mencionado que podría reunirse con el vicepresidente estadounidense JD Vance en Islamabad, donde comenzarán negociaciones este fin de semana.
Analistas del Soufan Center, con sede en Nueva York, alertaron que el alto el fuego “pende al borde del colapso” y sugirieron que los ataques en Líbano buscan debilitar la alianza entre Irán y sus aliados regionales.
En paralelo, el estrecho de Ormuz sigue siendo foco de tensión. Medios iraníes publicaron un gráfico que sugiere la colocación de minas marinas por parte de la Guardia Revolucionaria. El tránsito de buques continúa bloqueado, con más de 230 embarcaciones esperando pasar, según el jefe de la petrolera estatal de Emiratos Árabes Unidos, Sultan al-Jaber. El cierre de facto del estrecho ha disparado el precio del crudo Brent hasta los 98 dólares por barril, un aumento del 35% desde el inicio de la guerra.
El destino del programa nuclear iraní también es incierto. Estados Unidos insiste en eliminar la reserva de uranio enriquecido de Teherán, mientras Irán sostiene que su programa es pacífico. El jefe de la agencia nuclear iraní, Mohammad Eslami, afirmó que proteger el derecho a enriquecer uranio es “necesario” para cualquier acuerdo duradero. Trump, por su parte, prometió mantener tropas y buques de guerra cerca de Irán “hasta que el ACUERDO REAL se cumpla plenamente”.




