El Departamento de Salud de Puerto Rico identificó $3.3 millones, procedentes de fondos estatales y federales, para atender una posible declaración de epidemia por influenza en la isla, informó el secretario Víctor Ramos Otero. De esa cantidad, $2.1 millones provienen de recursos estatales y $1.2 millones de fondos federales ya asignados a la agencia.
Ramos Otero explicó que el plan de emergencia cubriría aspectos relacionados con promoción, prevención y tratamiento, incluyendo campañas educativas, adquisición de equipo de protección y vacunas. El funcionario sostuvo una reunión con el equipo legal que asiste a la gobernadora Jenniffer González en la redacción de órdenes ejecutivas, a fin de detallar el costo del plan y evaluar decretos anteriores.
Para que se declare formalmente una epidemia, deben registrarse seis semanas consecutivas con cifras de casos por encima del umbral epidémico. El más reciente informe del Departamento de Salud, correspondiente al periodo del 28 de diciembre al 3 de enero, marcó la cuarta semana sobre ese límite. Ramos Otero espera recibir nuevos datos esta semana, lo que podría permitir la evaluación final hacia finales de enero.
Mientras tanto, la agencia intensifica su campaña de vacunación. Solo en la última semana se han administrado más de 12,000 dosis en escuelas, agencias, centros comerciales y proveedores privados. El jueves se instaló un centro de vacunación en El Cantón Mall de Bayamón, donde se atendieron 133 personas hasta el viernes. En toda la isla operan más de 800 puntos de vacunación, entre farmacias y centros comunitarios.
Desde el 29 de junio hasta el 3 de enero, se han registrado 35,669 casos confirmados de influenza. Las regiones con mayor incidencia son Ponce, con 7,357 casos; Caguas, con 6,898; y Bayamón, con 5,939.
En torno a las Fiestas de la Calle San Sebastián, Ramos Otero señaló que hasta el momento no se ha detectado un aumento en las visitas a salas de emergencia relacionado con el evento, pero recordó que los síntomas suelen manifestarse de tres a cinco días después del contagio. “Si alguien asistió a una actividad y se siente enfermo, que no vaya al trabajo ni a estudiar. Debe acudir al médico y hacerse las pruebas para tratarse adecuadamente. Romper las cadenas de contagio después de eventos grandes como este es importante”, enfatizó el secretario.




