Aguadilla – La expansión de la presencia militar en Puerto Rico ha generado reacciones encontradas entre los residentes de este municipio del noroeste. Mientras ciertos sectores expresan inquietud por el aumento de la actividad del Ejército de Estados Unidos en la antigua base Ramey, otros aseguran que no existe motivo de alarma y prefieren continuar con su vida cotidiana.
La antigua base Ramey, que por décadas albergó operaciones militares estadounidenses, ha visto un repunte en la movilización de personal, equipo y ejercicios en los últimos meses. Este movimiento ha sido suficiente para que algunos vecinos se pregunten por las razones detrás del incremento y los posibles efectos sobre la comunidad local.
Entre los residentes, hay quienes temen que la expansión militar pueda traer consigo restricciones de acceso o impactos ambientales en áreas cercanas, mientras que otros consideran que la presencia del Ejército resulta beneficiosa para la economía local y no representa una amenaza directa.
Hasta el momento, las autoridades no han ofrecido detalles específicos sobre el tipo de operaciones que se desarrollan en las instalaciones, aunque se espera que la actividad continúe en los próximos meses. En Aguadilla, la conversación permanece abierta entre la cautela y la indiferencia frente a la renovada presencia militar en la antigua base Ramey.




