Los rescatistas en Filipinas detectaron señales de vida entre los escombros de una avalancha de basura que causó la muerte de al menos cuatro trabajadores y dejó más de 30 desaparecidos en un vertedero de la ciudad de Cebú. Las autoridades informaron que doce empleados fueron rescatados con heridas tras el colapso del enorme montón de basura en la instalación de gestión de residuos ubicada en la localidad de Binaliw.
Decenas de socorristas —incluidos policías, bomberos y personal de respuesta a emergencias— trabajan contrarreloj para encontrar más sobrevivientes, enfrentando condiciones peligrosas entre láminas retorcidas, hierros y montones de basura inflamable.
El alcalde de Cebú, Néstor Archival, confirmó en un comunicado que “señales de vida” fueron detectadas en zonas específicas del vertedero. “Esto requiere una excavación cuidadosa y continua y el despliegue de una grúa avanzada de 50 toneladas, que está en camino con escolta policial”, detalló. Añadió que la seguridad de los rescatistas es prioritaria debido al riesgo de escombros inestables y de gases de acetileno, lo que ha obligado a ampliar el perímetro de seguridad y restringir el acceso a la zona.
Entre las víctimas mortales se encuentran un ingeniero y una oficinista, ambos empleados del vertedero y de la planta de gestión de residuos, que cuenta con unos 110 trabajadores. Archival explicó que el número de fallecidos aumentó de dos a cuatro y que aún no hay una actualización sobre los desaparecidos.
La causa del colapso sigue sin determinarse. Un sobreviviente, Jaylord Antigua, de 31 años, relató a The Associated Press que el deslave ocurrió sin aviso previo. “Vi una luz y me arrastré hacia ella rápidamente, porque temía que hubiera más deslaves. Fue traumático. Temía que fuera mi fin, así que esta es mi segunda vida”, expresó el trabajador, quien sufrió moretones en la cara y brazos.
El impacto del desastre sobre la gestión de residuos en Cebú —una ciudad portuaria de casi un millón de habitantes— aún es incierto. El alcalde indicó que se preparan medidas para afrontar el inminente problema de recolección de basura, sin ofrecer más detalles.
Los vertederos a cielo abierto han sido motivo de preocupación en Filipinas por sus riesgos ambientales y sanitarios, especialmente en comunidades pobres donde muchas personas buscan materiales reciclables o alimento entre la basura. En julio de 2000, un colapso similar en un barrio de Quezon, en la metrópoli de Manila, provocó un incendio tras varios días de lluvias, dejando más de 200 muertos y motivando reformas legales para cerrar vertederos ilegales y mejorar la gestión de residuos en el país.




